Cuatro días de marzo, cuatro días de agosto

Al iniciar el procès, la Generalitat habló de “construir estructuras de estado”. Como tantas cosas anunciadas, era una intención, algo más parecido a un farol que a un proyecto. Todo el procès se ha situado en el espacio psicológico del deseo o el sueño, sin traspasar nunca las fronteras establecidas por las resoluciones judiciales. Siempre, camino de Ítaca.
Los atentados han movido los territorios. La violencia siempre es real y deja realidades. Una de ellas es que ha mostrado que Catalunya sí tiene estructuras de estado, al menos, en seguridad, uno de los campos que acostumbran a ser decisivos en los procesos de descentralización o secesión. Ha mostrado, más que su capacidad legal, un poder fáctico. Otra de esas realidades es que esas estructuras han funcionado bastante bien e infinitamente mejor que la referencia. Es incontestable que el 17-A se ha gestionado mejor que el 11-M.

Otra realidad es que el Estado, al no tener capacidad integradora, ha estado ausente. Las “estructuras de estado” son las del Estado español, pero éste no se ha mostrado. La escasa capacidad inclusiva del Gobierno español es histórica -no cabe achacársela a Rajoy- porque su construcción nacional está aún la dinámica amigo-enemigo. Sin embargo, la grisura burocrática del actual Gobierno, hábil para destejer los sueños, sirve menos cuando hay que afrontar realidades. Las torpezas del gobierno catalán, el conseller de Interior está a un nivel similar al del ministro de Interior, se han diluido por la polémica lingüística y, sobre todo, por la figura del Major Trapero, ya un icono pop.

Es complicado saber lo que sucederá dentro de seis semanas, si el procès seguirá como estaba previsto, si el proceso de cohesión y reconocimiento, común a otras ciudades donde ha habido atentados, irá en una dirección u otra. Nadie sabe lo que va a pasar. La realidad es que estos cuatro días han mostrado que la Generalitat existe, más allá de los deseos y los sueños, más allá de Ítaca. Es un hecho político relevante.

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