Ninguno de los dos

Las respuestas suelen estar tan cerca que es complicado verlas. Quizá, el porqué Podemos no logra captar los votos del PSOE, ni consiguió superarlo electoralmente, no está en oscuras conspiraciones, sino dentro de la propia formación. Las primarias de la Comunidad de Madrid pueden dar pistas: personalismo, emotividad, estética infantil y levedad ideológica. Detrás ambas candidaturas, se intuye la creencia en la afluencia masiva de los votos por razones que no logran escapar de la fe: somos nuevos y el resto, viejos; tenemos razón y el resto, no; somos jóvenes, preparados, mejores… Vamos a heredar esto. El verbo merecer suele delatar graves problemas con la autopercepción.

Si Podemos quiere captar los votos del PSOE y constituirse en una alternativa es probable que deba prescindir de todo su delirante y onanista grupo fundacional. No es uno u otro, ya sea en Madrid o a nivel estatal, sino ninguno de los dos. A partir de ahí, construir un proyecto con más ideología y menos folklore, sin bandazos tácticos que parten de la idea de que los votantes son imbéciles y con propuestas materiales: precios de la energía, modelos de contratación, convenios colectivos o tasas universitarias. Dejar paso tras tocar techo o morir con el invento. Esa es la disyuntiva.

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