Estudios

Mi abuelo decí­a que despertarse después de las siete de la mañana deformaba el cerebro. Trabajar sentado y comer pipas, también. Te vas a volver tonto, decí­a. Rí­anse, rí­anse; pero los productores de pipas han tenido suerte de que mi abuelo naciera en un pueblo de Zamora y tuviera que ponerse a trabajar a los doce años. Si hubiera nacido en Estados Unidos, seguro que habrí­a conseguido desarrollar un estudio que confirmara que el consumo excesivo de pipas afecta al desarrollo de la inteligencia en los adolescentes. Los productores de kikos lo habrí­an financiado sin problemas y también se habrí­an apuntado los laboratorios farmacéuticos porque seguro que mi abuelo habrí­a descubierto que el consumo excesivo de pipas provoca esa epidemia infantil llamada hiperactividad con déficit de atención, una enfermedad muy grave pero muy infrecuente.

Este mes se ha publicado un estudio australiano que sostiene que el consumo de televisión provoca hiperactividad con déficit de atención. Si uno leí­a las pruebas, no tardaba mucho en darse cuenta de que el problema no era el exceso de televisión, sino el déficit de atención por parte de los padres. Si un niño de seis años ve la tele cuatro horas quiere decir que nadie le hace ni caso y que, después del colegio, lo aparcan delante de la tele hasta la hora de cenar. Ver la tele cuatro horas seguidas es malo y seguro que provoca déficit de atención en la infancia -y hemorroides en la madurez- pero encerrar al niño con un puzzle cuatro horas seguro que tiene consecuencias desastrosas y no por eso hay que controlar el consumo de puzzles. Las consolas también suelen aparecer como culpables pero, si un niño tiene déficit de atención, no podrí­a estar cuatro horas memorizando todos los personajes, niveles y trucos que aparecen en los complejí­simos juegos que existen hoy. 

Cuando hay problemas, siempre se buscan culpables en lugar de soluciones. La tele, las consolas, internet, los juegos de rol o cierto tipo de música. En este último caso hay cierta verdad porque, cuando llevo media hora escuchando sevillanas, siento déficit de atención combinado con una terrible hiperactividad que me lleva a la puerta de salida. Es posible que el problema esté en la falta de adaptación de la rutina familiar y escolar a un nuevo mundo que no se parece en nada al que habí­a y que no es ni mejor ni peor, sino diferente, y ante el que no hay que tener miedo, sino curiosidad.

1 comentario sobre “Estudios”

  1. patricia dijo:

    jajajaja me muero de risa
    q bueno!!!!!!
    - profe novata de lengua en la eso

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