La venganza de los Templarios

La desigualdad es uno de los consensos más sólidos que existen. No con este nombre, claro, sino con otros como productividad, excelencia, emprendimiento, austeridad, cultura del esfuerzo, alivio fiscal o libertad de elección. Todos esos conceptos envuelven un modelo basado en la división entre una sociedad precaria y atomizada y una minoría aislada de superricos. La metáfora de 99% - 1% es incorrecta; porque ese 99% está dividido de forma infinitesimal; es decir, tenemos un 1% contra 0,0000000001 % + 0,0000000001 % + 0,0000000001 % + 0,0000000001 % + etc.

Una de las características de la desigualdad es que ese 1% deja de pertenecer a sus respectivas sociedades. Es decir, el concepto ilustrado de ciudadanía, persona vinculada a un estado, con sus derechos, libertades y deberes, desaparece para ese 1%. Ser de aquí o de allí ya no es productivo porque los estados ya no son soberanos. Ese 1% se gloabliza y pasa al campo de la personalidad jurídica que minimiza sus obligaciones (legislación laboral o impositiva) y cuyos derechos sí son amparados por los tratados comerciales transnacionales.

Es la venganza de los Templarios porque uno de los actos de fuerza más importantes en la creación del concepto de estado moderno fue la disolución de las órdenes militares como poder alternativo transnacional. Ahora regresan, con el mismo prestigio y similar fuerza de destrucción (financiera, política y social). Los paraísos fiscales, Panamá, Islas Vírgenes, etc., son herederos de las encomiendas medievales, Malta, Chipre, Jerusalén, etc.

Los restos del estado moderno e ilustrado, como el periodismo, tratan de defenderse y presentan batalla: Offshore Leaks (2013), Lux Leaks (2014), Swiss Leaks (2015) o Panama Papers (2016). Las filtraciones muestran una evidente debilidad de la estructura transnacional: la información es incontrolable. Muchas de esas sociedades opacas son legales, apenas hay persecución administrativa y el castigo político es escaso; el control es otro: la imposibilidad del secreto.

Pero con eso no basta. Wikileaks Offshore Leaks, Lux Leaks, Swiss Leaks o Panama Papers pueden ser una batalla hacia un nuevo consenso o una de las últimas resistencias (como los movimientos sociales, 15M). Quizá, la opacidad se establezca como un lujo, como otra muestra más de la desigualdad: además de precario y atomizado, el 99% deberá ser transparente (gracias a la desaparición del dinero físico o a la conexión entre máquinas).

No es probable que lo estados recuperen su soberanía, no hay reversiones puras, y tampoco cabe albergar muchas esperanzas sobre la unión del 99%. La precariedad precisa de un actor con un relato fuerte para calmar el miedo y es complicado oponerse al pack primitivo (nación-religión). De todo esto no cabe resignarse a la desesperanza. El tiempo histórico es largo, aunque no lo parezca, y habrá que seguir dando la batalla intelectual, creando palabras que sustituyan a las del consenso de la desigualdad.

1 comentario sobre “La venganza de los Templarios”

  1. Javier dijo:

    No lo había visto así. ¡Qué enfoque más acertado!
    Gracias por compartirlo, Jorge.

    Un abrazo.

    Javier

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