Memento meme

Cuando un general victorioso desfilaba por Roma, tenía un tipo detrás de él que le susurraba: “Respice post te! Hominem te esse memento”. Mira detrás de ti y recuerda que eres un hombre; y no un Dios, como César, se sobreentendía. El cristianismo, donde el tema de la divinidad estaba más claro, adaptó la última parte y le añadió un poco de dramatismo: memento mori. Recuerda que puedes morir. La vida es fugaz. Todo era un suspiro.

Hoy tenemos el memento meme. Un general victorioso, si aún los hubiera, o un futbolista o un político o un tipo al que le ha tocado la lotería a o que llora por una desgracia, todos tienen su memento meme. Cualquiera; como en la danza de la muerte medieval, no se libra nadie. Una tropa enorme se encarga de trivializar, más que de ridiculizar, su gloria, su enfado, su tristeza o su fracaso. Eh, mira a todos los lados y recuerda que eres (que tu vida y sus sentimientos son) espectáculo, significante sin significado, mercancía, etc. Que cada uno elija la palabra adecuada.

La cuestión es que, pasado el memento meme, todo sigue ahí. Mejor dicho, la realidad sigue ahí; la interpretación, no; la velocidad y la separación han sobreenvejecido todo lo que parecía tan imprescindible, el cabreo, la tristeza, la euforia. En la mayoría de casos, un partido, un programa de tv, el acto pasa, muere y desaparece. Pero, en otros, como la política, la realidad sigue ahí y hay que reposicionarse, reinterpretar, reasimilar. Que cada uno elija la palabra adecuada.

Mañana, el fin de semana, e incluso el lunes, el pacto PSOE-Ciudadanos seguirá ahí. Más allá del contenido, es un acuerdo que, como todos los acuerdos deja muchos cadáveres en el camino y tendrá un precio muy alto. O, quizá, sólo lo parece. El colectivo Politikon suele recordar que los pactos de gobierno son más frecuentes de lo que parece y tienen menos coste de lo que se piensa.

Más allá del contenido, y de sus posibles efectos, es un acuerdo que obligará a los demás a reposicionarse, reinterpretar, reasimilar, etc. poque el desdén del PP y el cabreo de Podemos habrán envejecido tras el fin de semana. Y el pacto seguirá ahí. Un pacto que roba presidenciabilidad al PP, que ahora mismo es el partido de la oposición, y centralidad a Podemos, que queda encapsulado en una izquierda que no reconocía.

Dentro de una semana, a las puertas de la sesión de investidura, el pacto seguirá ahí.

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