Las vencedoras del post20D

En la manifestación feminista del pasado 7 de noviembre algún cartel recordaba que en las próximas elecciones no habrá ninguna mujer candidata a la presidencia del gobierno. Ni en estas, ni en todas las anteriores. Rosa Díez ha sido la única líder de una formación estatal. Las mujeres sólo encabezan una de cada tres listas el próximo 20D y es probable que el nuevo Congreso que salga sea más masculino que el viejo.

Sin embargo, las mujeres pueden las vencedoras del post20D. El cambio radical del panorama político hará que nadie pueda cantar una victoria absoluta de esas de pegar saltos en el balcón. De hecho, podemos dividir los escenarios en bueno (virgencita, virgencita), regular (pa’ habernos matao) y malo (qué hostia, dios mío, qué hostia). Los cuatro liderazgos masculinos estarán en cuestión y hay cuatro, o más, mujeres esperando.

En el PP se preparan para una derrota terrible. Hace un año, lo tenían todo (ayuntamientos, diputaciones, autonomías y gobierno central), la mayor acumulación de poder de la democracia. En mayo, perdieron buena parte de su cuota territorial, un ERE descomunal que fue menor gracias a la irrupción de Ciudadanos, mucho más tolerante con la corrupción que el UPyD, su precedente en el espectro regeneracionista.

Su esperanza está depositada en el sistema electoral provincial, que beneficia al partido más votado. En las primeras elecciones, UCD se quedó a 11 diputados de la mayoría absoluta (47% de escaños) con sólo el 34,4% de los votos. Con un 30% se pueden conseguir 140-150 diputados. Pero Rajoy está muy lejos de esa cifra. Ahora mismo, el PP se sitúa  entre alrededor del 20%, más de sesenta diputados menos. Y lo peor, un escenario de debilidad para la negociación de la investidura para la que harían falta más de 50 diputados.

Ciudadanos, la opción probable, sostiene que no apoyará la investidurá y que no le preocupan nuevas elecciones. Es algo poco creíble. El bloque del orden ha pasado por el desfiladero de la crisis y nadie querrá que se repita un escenario de incertidumbre. Una subida de la prima de riesgo, dos editoriales y una llamada del rey ablandarán a C’s que sí puede pedir un cambio en la presidencia: la hora de Soraya. No le cogería de sorpresa. La vicepresidenta, que participará en el debate del próximo día siete, lleva meses pilotando la respuesta gubernamental al proceso catalán.

En el PSOE, la situación es muy complicada. Las últimas elecciones ya fueron desastrosas y pasó de 169 escaños a 110. Pues estas, peor. Se mueve en estimaciones que van desde algo más del 25% de voto, con el que podría superar los 100 escaños y algo más del 20%, que le harían bajar de los 90 escaños; quizá, hasta menos de 80. Su baza es ser el voto pizza de algún millón de indecisos; la decisión de última hora en la que pides algo conocido.

Con más de 100 escaños, Pedro Sánchez se hará fuerte. Con 80 o menos, Susana Díaz, presidenta de Andalucía, promoverá un cambio inmediato dentro del partido. La duda es si ella dará el paso al frente y se colocará como líder nacional ya que no es diputada. Serán muchas sesiones de control desde fuera. A cambio, tiene todos los platós del mundo y sería una invitada fabulosa del programa de Bertín Osborne.

Ciudadanos es la formación donde el liderazgo está más claro, aunque no será todo color de rosa. Cualquiera que haya salido en Nochevieja conoce la diferencia entre expectativa y realidad. Ser el tercer partido en España es algo parecido a ser un pagafantas y quedarte con las ganas tras el calentón. La división provincial reduce mucho el paso de votos a escaños y en Ciudadanos abundan los problemas territoriales.

Se mueve en una horquilla entre el 15% y el 20% que se traduciría en 50-66 escaños. También, puede sufrir, como en las regionales de mayo, un arrepentimiento de última hora. Aunque rocen los 50, el puesto de Rivera no peligra porque su debacle, más que de escaños, sería no ser decisivos en el gobierno. Si eso sucede, el debate catalán ha situado a Inés Arrimadas en una futura pole por su combinación de serenidad, seguridad y autoridad, lo que se conocía como templanza. Su posición quedará reforzada porque la formación no repetirá sus cifras en Barcelona.

Podemos quería un Juego de tronos y lo tendrá en casa. Sin los votos de las coaliciones de Galicia, Cataluña y Valencia, donde hay otras formaciones, el panorama es desolador. El CIS le da un 9,1% y 23-25 diputados. La piedra de toque de la formación será Madrid. No sólo porque medirá la conveniencia de la apuesta por ir en solitario y no repetir la experiencia que dio la alcaldía a Manuela Carmena, sino porque el resultado de las Autonómicas será la cifra a tener en cuenta. José Manuel López, una persona con escasa proyección, tuvo 587.949 votos y el 18,59 %.

Todo lo que no sea llegar a esa cifra provocará, o debería, una crisis interna. Aunque no se pueden hacer previsiones. Podemos no es una formación política, sino un proyecto de promoción personal. Esperando, hay varias mujeres. No para liderar concretamente Podemos, sino para ponerse al frente del bloque del cambio (15M). La principal, Ada Colau. La alcaldesa de Barcelona ha liderado una candidatura que, según las primeras encuestas, encabeza la intención de voto en Catalunya. Un dato que contrasta con los pobres resultados de las autonómicas de septiembre, cuya campaña se dirigió desde Madrid.

El panorama está más abierto que nunca y la ausencia de mayorías puede provocar una legislatura corta en la que sí habrá mujeres candidatas a la presidencia del gobierno. Y más de una.

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