Soraya y los lobos

Es incomprensible que la dirección de campaña del PP haya decidido que Soraya Sáenz acuda al debate electoral del próximo día siete en Antena 3. Ha tenido que ser un consejo externo porque es una maniobra inteligente.

El próximo día siete en el plató de Antena 3 la puesta en escena será muy clara: el estado y los otros, Soraya Sáenz y tres candidatos, un barullo, un coro con una voz. No habría sido el mismo mensaje con Mariano Rajoy. Quizá, lo viejo y lo nuevo, con el peligro siempre constante de que la suficiencia del presidente le haga meter la pata. El día siete habrá una figura diferente, un tono de voz que destacará; Soraya y los demás, la estabilidad y el vaya usted a saber. El mensaje perfecto para los indecisos que van a poner la tele en Béjar, Barbastro o Aranda de Duero, donde el PP se juega las elecciones.

Soraya Sáenz es el estado, es la comandante de la Brigada Aranzadi. Lleva meses pilotando la respuesta al proceso catalán en la que ha optado por llevar la batalla a su terreno. Artur Mas buscaba un enfrentamiento en campo abierto, un duelo de legitimidades, un choque emocional. Soraya Sáenz optó por una maniobra sin publicidad, una intervención sin puesta en escena. Ayer, Artur Mas afirmaba la existencia de un ataque que, aunque existe, nadie ha visto, y anunciaba la intención de llevar la cuestión a los tribunales, al contencioso-administrativo. Ahí, en ese desfiladero, espera la Brigada Aranzadi.

Queda el electorado, ¿qué electorado? El PP se presentó hace cuatro años con un programa que ha incumplido con sistematicidad; se dirige a un grupo social al que no le importa que el presidente aparezca en un plasma o que haya dos tramas de corrupción generalizadas (Gürtel y Púnica) y varias al detall. El electorado, ¿qué electorado? La política española se dirige a un electorado al que no le importa que Pedro Sánchez, la alternativa, también comparezca en plasma y sin preguntas o que no vaya a ciertos programas o que Rivera e Iglesias, lo nuevo, confeccionen sus listas a dedo, como Aznar o Felipe, saltándose las primarias y que realicen excepciones discrecionales a la regeneración.

La portada del día siguiente está hecha, el reto para semióticos está claro: Soraya y los lobos.

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