90 cámaras y un plano

Eran casi las once menos veinte del 25 de julio de 1992. Herminio Menéndez entró en el estado olímpico de Montjuïc con la antorcha olímpica y dio el último relevo a Epi, que subió con el fuego hasta una plataforma. Allí, esperaba Antonio Rebollo, atleta paralímpico, que prendió el pebetero con una flecha. De las 90 cámaras que había en el estadio, vimos un plano. 90 cámaras, incluidas una en un helicóptero y otra, instaladas en la visera de la tribuna, y un plano. Aplausos. Un gran éxito. Aplausos. No hay preguntas. Un gran recuerdo. Aplausos.

Ese verano, una televisión local de Barcelona ofreció una grabación desde fuera del estadio en el que se veía lo esperado. El pebetero se había encendido con un sistema ajeno a la flecha. Lo razonable. Hubiera sido una temeridad dejarlo todo en mano de la puntería de una persona. Va, fuera. Aguafiestas. No nos vas a estropear la ilusión.

La pasada semana se publicó que la fortuna de los Pujol procede de Barcelona 92. Es improbable. Quizá, los Juegos de Barcelona fueron el mismo patio de Monipodio que las tres candidaturas madrileñas y los Pujol pillaron algo, pero nada da para tanto. Las cantidades de las que se habla como fortuna familiar precisan de una labor de décadas y del mismo trato narrativo que el pebetero de Barcelona 92. 90 cámaras y un plano. Aplausos. Un gran éxito. Aplausos. No hay preguntas. Un gran recuerdo. Aplausos.

Esas décadas, al menos parte de ellas, también había medios que ofrecían un plano desde fuera. Informaron de los coches de uno, de los negocios de otra y, en general, de que había un nivel financiero que no podía salir de la puntería de una familia, aunque fuera una muy lista. Nadie quería hacer caso. Va, fuera. Aguafiestas. No nos vas a estropear la ilusión.

Seguimos en la misma narrativa de Barcelona 92. De las 90 cámaras que siguen a Albert Rivera, los hay que sólo son capaces de ver un plano. De las 90 cámaras que siguen a Pablo Iglesias, los hay que sólo son capaces de ver un plano. No hay nueva política, sino una sustitución generacional que respeta el consenso del franquismo, concretado en la monarquía.

En la próxima legislatura, es probable que haya un plan lenitivo contra la miseria, pero se seguirán perdiendo derechos; las pensiones, por ejemplo. Y, cuando el ciclo vuelva a ser ascendente, regresará la corrupción. Va, fuera. Aguafiestas. No nos vas a estropear la ilusión.

La ilusión (política), la mala hierba más tenaz de la historia.

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