Primarias a lo bestia

La imaginación le hace a uno conocer sus perversiones. Dicho en lenguaje económico, el exceso de oferta le permite a uno conocer el nicho de mercado al que pertenece. Reconozco que me encantan los programas con el apellido ‘a lo bestia’, Subastas a lo bestia, Empeños a lo bestia o Embargos a lo bestia. Es como si Chuck Palahniuk te diera una lección de sociología, economía y política. Yo veo todo eso; ya he dicho que soy un pervertido.

Ayer, Podemos presentó su modelo para elaborar las candidaturas para las Generales. Son primarias a lo bestia. Rápidas, con mucha testosterona y donde sólo puede haber un ganador. El grupo de la Complutense, claro, que para eso el juguete es suyo. El formato es complicado de entender porque responde al modelo ‘lo iremos viendo, pero sólo nosotros’.

Es una única lista cerrada para toda España, un formato plancha, en la que cada componente de la lista podrá elegir donde va, pero la dirección podrá aplicar diversos factores de corrección. Uno de ellos, que hay ciertas circunscripciones, Galicia, Catalunya o Valencia, donde se quiere llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas.

Es un modelo incomprensible para un partido que, teóricamente, encarna la horizontalidad, el díalogo y la transparencia. Es un modelo que refleja un prematuro agotamiento de un grupo que sabe que ya está lejos, muy lejos, de ganar las elecciones o plantear una alternativa reconocible y que quiere, por lo menos, encabezar un 15% y ser famoso en un gobierno del PSOE. Yo o naide; nada nuevo en la política española.

La clave de todo está en las pasadas elecciones municipales, donde ganó el Partido Demócrata, el Olivo, Carmena y Colau. La presencia de Podemos en ambas candidaturas era escasa; 5 de 20 en Madrid, por ejemplo, donde se usó el sistema Dowdall para elaborar las listas. Aceptar eso era compartir el juguete. Aceptar primarias en cada provincia, algo muy peligroso; no hay ojos para 51 procesos. Y un MILV (Mature I’d like to Vote) en los carteles

Queda ver lo que harán todos los demás. “Las próximas elecciones autonómicas crearán una nueva nobleza en la organización: diputados autonómicos y, quizá, consejeros o presidentes de comunidad autónoma. No sólo serán barones, sino reyes, porque no hay una estructura de partido. Ellos manejarán presupuestos y harán leyes”, escribí en abril.

Los barones pueden plegarse por la prisa y la amenaza de ser acusados de traidores, o pueden tomar su propio camino. Veremos. No es tan improbable ni tan incomprensible que pueda haber dos papeletas (aparentemente) similares en la mesa del colegio electoral del próximo mes de diciembre. Siempre se tiene poco en cuenta el factor humano.

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