Spotijobs

Leo:

Amazon está desarrollando una aplicación móvil en Estados Unidos, que se ha bautizado como On My Way, para que los particulares puedan repartir pedidos a los clientes de Amazon a cambio de una comisión.

La idea de Amazon es seleccionar en ciertos núcleos urbanos de Estados Unidos una serie de locales –a los que pagaría por almacenar sus paquetes–, de forma que fuera relativamente sencillo para los repartidores recoger pedidos en estos establecimientos y entregarlos en su destino.

Al confiar en particulares, Amazon debería articular un sistema para asegurar las entregas e indemnizar a sus clientes por posibles pérdidas, daños o extravíos de paquetes.

Esta iniciativa sería una vía más económica que el uso de los servicios tradicionales de empresas de logística, o incluso que nuevas fórmulas que ya ha experimentado Amazon como el reparto en bicicleta, los coches de Uber o, en un futuro, los drones.

De prosperar el reparto por los particulares, se vería afectado el sector de mensajería instantánea, cuyos ingresos anuales en Estados Unidos suman 96.000 millones de dólares con un empleo total de 710.000 personas, y en el que las dos principales compañías –FedEx y UPS—tienen una cuota de mercado conjunta del 62%.

Tú te apuntas a Amazon. Subastas tu fuerza de trabajo a la baja, compitiendo con otros trabajadores, y te contratan para ese encargo. Nada más. Sin contrato, ni salario, ni cotizaciones sociales. Nada. De organizar alguna organización de defensa de los intereses colectivos, ni hablamos, porque nadie es consciente de pertenecer a un grupo.

Es la versión digital de la entrada del puerto donde se colocaban los estibadores; si te contrataban para descargar un barco, había comida en casa.

Es la versión laboral de Spotify. Pon aquí tu obra y te daré algunas migajas. Todos autónomos; todos emprendedores; si no eres millonario es porque no quiere, porque no te esfuerzas.

El cliente, encantado por la pequeña bajada de precios. tampoco es consciente de pertenecer a un grupo. La bajada de ingresos de otras personas le acabará afectando porque estamos en una sociedad de consumo basada en que grandes grupos sociales tengan excendentes de renta para gastar. Si no hay excentes y volvemos a un consumo de subsistencia, todos los sectores, salvo los cautivos, perderán mano de obra. Además, tarde o temprano ese cliente también tendrá un spotijob.

Jeremy Rifkin ya ha explicado varias veces las posibles consecuencias laborales y sociales de la tecnología. Para él, son a corto plazo, porque a largo habrá una sociedad basada en el procomún, falansterios en red. Byung-Chul Han, recordaba ayer Juliana, cree que la cultura digital es el más poderoso mecanismo de dominación que ha generado el capitalismo. Si el consenso ideológico no cambia, lo será.

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