Yo sí me acuerdo (de la ciudad deportiva)

Me acuerdo de los intentos de vender los terrenos de la ciudad deportiva de Lorenzo Sanz, predecesor de Florentino Pérez en la presidencia del Real Madrid. Todos fueron infructuosos. Eran suelo no edificable.

Me acuerdo de la llegada de Florentino Pérez y de cómo todo fue muy rápido. En el verano de 2000 gana las elecciones a Lorenzo Sanz y, pronto, todo es posible. Incluso, aparece una maqueta.

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Cuatro torres y un pabellón modelo NBA que iba a llamarse Madrid Arena, fundamental para el proyecto olímpico. El siete de mayo del 2001 se firmó el convenio entre el Gobierno regional, el Ayuntamiento y el Real Madrid, y el primero de julio de 2001 se firmó la venta: 100.000 millones de pesetas por 148.677 metros cuadrados. Ay, cómo se hubiera multiplicado el dinero si hubieran esperado, pero había prisa.

Tanta, que dice la noticia de El País: “En esta operación se produce un hecho insólito: el concurso se está resolviendo sin que aún se hayan realizado los diferentes trámites administrativos, para los que se estima que es necesario un plazo de al menos 22 meses. Tras la firma del convenio urbanístico entre el Gobierno regional, el Ayuntamiento y el Real Madrid el pasado 7 de mayo es necesario abordar la modificación del Plan General de Ordenación Urbana, la tramitación del Plan Especial, la constitución de una junta de compensación y la aprobación definitiva del proyecto de urbanización”.

Me acuerdo también del rechazo de Matilde Fernández, del Grupo Municipal Socialista y del apoyo de IU de Comunidad de Madrid; explica cosas que han pasado y que, quizá, debería haber visto.

Del plan inicial, todo se respetó como en los países de nuestro entorno, Argentina o México, por ejemplo. “La altura máxima será de 215 metros de coronación, que equivalen a un máximo de 45 plantas”, decía la información. La realidad fue otra: Torre Bankia: 250 m y 45 plantas, Torre de Cristal: 249 m y 52 plantas, Torre PwC: 236 m y 58 plantas y Torre Espacio: 230 m y 57 plantas.

Me acuerdo también de la desaparición silenciosa de ese pabellón tipo NBA Madrid Arena en 2003. En la información se lee: el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, ha explicado que el pabellón Madrid Arena no forma parte de la candidatura “por razones técnicas” y que el suelo se destinará a un proyecto por decidir, “aunque siempre respetando la calificación de suelo dotacional y sin aumentar la edificabilidad de la zona”. Se intentó hacer un centro de convenciones, pero llegó la crisis.

Hoy publica El Mundo: “El Ayuntamiento de Madrid ha adjudicado la parcela municipal de 33.000 metros cuadrados situada al lado de las Cuatro Torres de la Castellana a una filial del grupo Villar Mir, que levantará un rascacielos que albergará un hospital privado”. Un mes antes de irse, el equipo de gobierno adjudica un empresario amigo.

Es la dinámica del puto amo. Conviene acordarse para entender cómo se hacen las cosas.

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