Ejercicio práctico

Seleccione el lector qué titulares son posibles y ordénelos según su probabilidad.

  • La noticia de que un exministro de economía francés se acogió a una amnistía fiscal aprobada por su partido no ha tenido consecuencias políticas.
  • La noticia de que un exministro de economía turco se acogió a una amnistía fiscal aprobada por su partido no ha tenido consecuencias políticas.
  • La noticia de que un exministro de economía danés se acogió a una amnistía fiscal aprobada por su partido no ha tenido consecuencias políticas.
  • La noticia de que un exministro de economía español se acogió a una amnistía fiscal aprobada por su partido no ha tenido consecuencias políticas.
  • La noticia de que un exministro de economía alemán se acogió a una amnistía fiscal aprobada por su partido no ha tenido consecuencias políticas.
  • La noticia de que un exministro de economía argentino se acogió a una amnistía fiscal aprobada por su partido no ha tenido consecuencias políticas.

PD: La dinámica del puto amo
(…) España también tiene un grave problema de percepción. Habitualmente, cuando se habla de comportamiento público o producción legislativa, se habla de los países de nuestro entorno y se citan, entre otros, a Francia o Alemania. Es algo normal, ya que España pertenece a un gran número de instituciones europeas, pero es algo que provoca el referido problema de percepción.

Francia o Alemania son países de nuestro entorno institucional, pero no pertenecen a nuestro entorno cultural. La gran separación se produjo hace varios siglos, cuando España, que ya tenía un sistema económico depredador (reconquista peninsula y conquista americana) y una fuerte influencia árabe, optó por la contrarreforma.

De ese conjunto devienen la admiración por la jerarquía y el desprecio por el diálogo o el consenso, la fe por delante de la ciencia, la apariencia pública por encima de la moral personal, el enriquecimiento por encima del trabajo o lo personal (los contactos) por encima de lo general (la ley).

Políticamente se concreta en el enfrentamiento, la corrupción y la dinámica del puto amo, la visión patrimonialista de lo público, lo que tradicionalmente se ha conocido como caciquismo. Es algo que España comparte con varios países mediterráneos y que exportó a Hispanoamérica.

En este contexto es el que hay que situar todo lo que sucede en España. Los países de nuestro entorno no son Francia o Alemania, sino Marruecos o Argentina. En Marruecos o Argentina es fácil imaginar al presidente de una institución regional hablando con dos comisarios de policía sobre negocios oscuros y sobornos. Allí, los policías también usan los delitos en lugar de perseguirlos y tienen empresas millonarias. También, cualquier construcción pública, escuela u hospital, tiene un enorme sobrecoste en mordidas.

Existe la idea de que la corrupción es una cuestión que sólo afecta a los políticos. Es otra percepción distorsionada que, además, no contrasta con la realidad. En Gürtel, Pokemon, Púnica, Edu o Mercurio, en los casos ERE, Palau o Urdangarin, no sólo hay políticos, sino empresarios, funcionarios o policías. En Marruecos o Argentina también los jueces reciben dietas de instituciones o empresas, los expedientes se pierden y los funcionarios de Hacienda hacen lo que les da la gana con las resoluciones judiciales.

En Marruecos o Argentina, los dirigentes también aparcan donde quieren y, si algún policía les dice algo, se encaran y dicen: usted no sabe con quién está hablando. Y el policía no les puede responder: usted sí que no lo sabe, con la ley. No lo puede hacer poque la ley no existe. En Marruecos, el rey también hace de comercial de las empresas; quizá me equivoco, pero no recuerdo haber visto al rey de Suecia hacer de viajante de Ericsson.

Conviene tener claro en qué país vivimos para entender lo que sucede y que nada logrará cambiarse con uno o dos resultados electorales. Aunque serán necesarios para cambiar las leyes. El cambio deberá ser más profundo y tardará más, mucho más.

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