Matar al guía (Albert Rivera, no te rías, que después vas tú)

Ciudadanos fue Podemos antes que Podemos. También fue el partido del cabreo. En 2004, CiU perdió el Govern. Tras 23 años de CiU, mucha gente de la que se había opuesto al pujolismo, pensó que había llegado su momento. Y, no. El tripartito no modificó la política cultural, ni la lingüística, ni la de nombramientos y, además, se embarcó en el proyecto del nuevo Estatuto.

Un grupo de intelectuales, cabreado porque seguía siendo el momento de los otros, promovió la creación de un nuevo partido nonacionalista o antinacionalista y, en principio, de corte transversal: ni de izquierdas ni de derechas. Precisamente, una enmienda de Francesc de Carrerras definiendo al partido como de “centro-izquierda” en el segundo congreso (2007) provocó su primera gran crisis.

Desde entonces, nueve años, ha probado diferentes maneras de convertirse en un partido estatal. Por ejemplo, dejándose querer mucho por Jiménez Losantos durante algunos años. Por ejemplo, en 2009, dos años después de definir a su partido como “de centro-izquierda”, se coaligó en las elecciones europeas con Libertas, un grupo de corte conservador, casi ultraderechista; en 2012, dio otro giro y se unió al grupo de los Liberales Europeos. En ambos procesos, presentó a tertulianos: Miguel Durán y Javier Nart.

En esos nueve años, también ha tenido jaleos y un montón de piezas; la más visible, el youtubero Jordi Cañas. Nueve años en los que algunos intelectuales se han ido, otros han llegado y otros se han transformado, dentro de las posibilidades que da poder ser la oposición-punk: no a todo. Nueve años en los que la cara visible siempre ha sido Albert Rivera, el ex de Nuevas Generaciones que se presentó desnudo en las primeras elecciones: quizá, sigue siendo la campaña más moderna. Lo petó y sin twitter.

En buena parte de esos nueve años, el problema fue la existiencia de otro partido antinacionalista de corte centrista y aroma regeneracionista, UPyD. La dificultad para la unión fue la imposibilidad de que dos egos oportunistas y/o providencialistas convivieran en el mismo partido.

Su momento ha llegado ahora. UPyD, el menos flexible, ha perdido. Le van a quitar el partido a Rosa Díez y se formará un PP naranja, que escribe fino, como alternativa al PP cristal, que escribe normal (brillante metáfora robada de los comentarios de LV). Albert Rivera, de traje y bien peinado, es el Hyde de Pablo Iglesias; Rivera, menos brillante, pero más trilero, no debería sonreír con la desgracias ajena, sino aprender. Ambos deberían hacerlo.

A medida que el partido, Ciudadanos (y Podemos), se vaya haciendo más grande, más importante, más decisivo, e incorpore a más gente, va a ser más complicado controlarlo. Habrá personas, con cargos, que quieran opinar, expectativas frustradas, gente con más proyección, más transversal, etc. El aventurero, tan necesario en el desierto, pasa a ser un incordio cuando acaba la aventura; cuando nadie miraba, ha dicho o hecho esas cosas que se dicen o hacen cuando nadie mira. Hay que matar al guía.

Este año, sólo habrá resultados. En 2016, habrá política.

1 comentario sobre “Matar al guía (Albert Rivera, no te rías, que después vas tú)”

  1. nickchurris dijo:

    CiudatANS empieza a causar dudas. Pero solo a quien no se habia dado cuenta de que sus maximos valedores eran Losaantos y Herrera, los voceros mas representativos de la extrema derecha.
    Y hay una reflexión a la que quiero iinvitar:
    ¿Porque todos nuestros amigos más fachas nos dicen que si vamos a votar progresista no votamos a Ciudadanos?. Sospechoso.
    Y es una lastima porque España necesita un partido bisagra. Y mas con el derrumbe estrepitoso de UPYD

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