Indecencia e indecencia de estado

La Contrarreforma, principal base del pensamiento español, dejó claro que el bien tiene que emplear todas las armas para luchar contra el mal. El brazo eclasiástico y el brazo secular van de la mano en su combate contra el maligno. No hay leyes, no hay jueces; en definitiva, no hay estado porque todo está al servicio de la divina alianza de trono y altar en su combate por el reino de dios.

Y en eso estamos. En su lucha contra el mal, cualquier cambio, el Gobierno usa todas las armas y combina brazo eclasiástico y brazo secular. Es decir, emplea, porque puede, los instrumentos de la administración en su combate contra el maligno; por ejemplo, la agencia tributaria.

Es algo que no sorprende porque España nunca ha tenido estado, entendido como un complejo institucional y jurídico al servicio de los ciudadanos. Quizá, porque tampoco ha tenido ciudadanos; quizá, sea esa la causa.

Pero es algo tremendo. No es lo mismo la indecencia que la indecencia de estado, como no es lo mismo la delincuencia que la delincuencia de estado, ni el terrorismo que el terrorismo de estado. Da igual que con la delincuencia de estado se pille a delincuentes. Todo es una cuestión de procedimientos y leyes.

Es algo que se ve mucho más claro cambiando el sujeto (y quitando los determinantes): el gobierno de Marruecos abre investigaciones tributarias a opositores; el gobierno de Argentina abre investigaciones tributarias a opositores; el gobierno de Venezuela abre investigaciones tributarias a opositores. No parece probable que leamos: el gobierno de Dinamarca abre investigaciones tributarias a opositores.

PD: Los opositores investigados encabezan las encuestas porque tampoco ofrecen estado, sino más contrarreforma.

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