No es un estímulo, sino otro rescate

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El BCE destinará el 75% del ‘QE’ a Alemania, Francia, Italia y España

El Banco Central Europeo (BCE) anunció este jueves un programa de compra de deuda para intentar reconducir la inflación a niveles por debajo, pero cercanos, al 2%. En total, comprará activos por valor de 60.000 millones al mes hasta, al menos, septiembre de 2016. Esto hace una cuantía final de 1,14 billones de euros. La institución monetaria adquirirá los títulos en función de la clave de capital de cada banco central de los países miembros, que se mide en función de su aportación a la población y al PIB de la UE. El de España es el 8,84%, por debajo del 12,31% de Italia; el 14.17% de Francia y el 17,99% de Alemania.

¿De dónde sale el dinero?

Estamos acostumbrados a oír las enormes cifras que maneja el Banco Central Europeo, sin embargo, no siempre sabemos de donde provienen esos inmensos volúmenes de capitales. Los cierto es que, a diferencia de la Reserva Federal que es un banco privado, el dinero que maneja el BCE proviene de las aportaciones de los estados miembros de la Unión Europea.

El monto que aporta cada país al fondo común del Banco Central Europeo es un reflejo de la participación de los respectivos países en la población y en el producto interior bruto de la UE, este monto era de 10.760.652.402,58 euros el 29 de diciembre de 2010. Estas participaciones de los países se recalculan cada cinco años.

Los cinco aportantes principales de fondos, por orden cuantitativo son: Alemania (con un 18’9% del total), Gran Bretaña (14’5%), Francia (14’2%), Italia (12’4%) y España (8’30%). Esto suponía para nuestro país, a 29 de diciembre de 2010, un monto total de capital desembolsado de 755.164.575,51 euros.

Y, ¿dónde están esos bonos? Un ejemplo.

Las entidades españolas llenaron sus balances de deuda pública con las inyecciones de liquidez a largo plazo (LTRO) del BCE, mediante la popular práctica del carry trade: tomaban prestado el dinero a un interés muy bajo –el 1% en esas subastas, y posteriormente más barato gracias a las bajadas de tipos– y lo invertían en bonos del Estado, que rentaban el 4%, el 5%, el 6% y casi el 7% durante la crisis de la deuda. La diferencia era el beneficio de los bancos.

Ahora, están rentabilizando por segunda vez estas compras gracias a que esas rentabilidades se han desplomado –el bono a 10 años rinde hoy el 2,1%– y los precios (que se mueven a la inversa) se han disparado, lo que significa que pueden vender los títulos con grandes beneficios.

Es decir. Los Estados financian al BCE. Los estados emiten deuda para financiarse. El BCE ofrece dinero a la industria financiera para comprar esa deuda. El BCE vuelve a comprar a la industria financiera esa deuda comprada, vendida o revendida.

No es un estímulo. Es un nuevo rescate a la industria financiera. Un rescate preventivo; no sea que alguna decisión del nuevo gobierno griego, pienso más el fin de la compra de armas o el freno a las privatizaciones gestionadas por la banca alemana que la renegociación de la deuda, desvele alguna debilidad de la industria financiera. Sobre todo, la centroeuropea.

El primer rescate, entre 2008 y 2010, fue de 1,6 billones de euros. Llevamos casi tres billones de euros en salvar a una industria financiera que seguirá sin estimular el mercado como hizo hace años porque todo ha cambiado.

Ha dejado de ser sector financiero, financiador del resto de sectores económicos para independizarse en industria financiera: produce, distribuye y consume sus propios productos. No necesita a lo que se llama la economía real.

Además, carece de incentivos para volver a ser sector financiero. Los beneficios de las operaciones no tradicionales son mayores y el sistema retributivo de sus directivos también se basa en el movimiento concreto; no, en la inversión.

No está de más recordar que solo 36.150 millones de euros, el déficit griego de 2009, provocaron un terremoto inevitable. Tampoco está de más recordar que este sistema se eligió democráticamente por gente que voluntariamente eligió no informarse.

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