Fabricando carroña

Expansión publicó ayer: La banca de inversión prevé un ‘boom’ de operaciones en España.

Es normal que un diario como Expansión lo celebre porque su publico lector es probable que saque rentabilidad de esas operaciones. Lo absurdo es que esa noticia provoque alegrías fuera de la industria financiera porque ese boom es en busca de carroña. Y, si no existe, se fabrica.

El dos de noviembre, El País publicó esta información de Ramón Muñoz:

El fondo de capital riesgo Carlyle Group ha recuperado el 52% de los fondos que invirtió en Telecable apenas un año después de comprar la operadora de cable, merced al reparto de un dividendo extraordinario de 178 millones de euros, aprobado por el consejo de la cablera en enero de 2013, cuando ya estaba bajo control del fondo, según figura en las cuentas anuales de la operadora asturiana remitidas al Registro Mercantil. […]

Para pagar el dividendo, Telecable pidió un crédito sindicado de en torno a los 200 millones de euros. Como consecuencia de ello, el nivel de endeudamiento con entidades de crédito se multiplicó casi por diez, pasando de 23 millones al cierre de 2012 a 220 millones de euros en 2013, de los que 208 millones son a largo plazo. Los gastos financieros por el pago de intereses pasaron de 4,7 a 17,6 millones de euros. El patrimonio neto ha disminuido un 67%, de 320 en 2012 a 105 millones en 2013.

Hoy, leemos está información en Cinco Días:

Telecable ha aprobado una reducción de capital, de hasta el 25,86% del total de las acciones, “cuya finalidad es la devolución del valor de las aportaciones a los accionistas”. […]
“La finalidad de la reducción es la devolución del valor de las aportaciones a los accionistas mediante la adquisición por la propia sociedad de determinadas acciones de la empresa para proceder posteriormente a su amortización”, precisó Telecable. “Es una forma de retribuir a los accionistas”, explican fuentes del mercado, que indican que como contrapartida habrá una reducción de los recursos propios de la firma.

Más retribución a los accionistas, 50 días después de cobrar un dividendo de 178 M¤.
En lenguaje económico, a esto se le llama vaciar. En lenguaje poético, chulear. Compro una empresa aprovechando una situación coyuntural, la endeudo y cobro dividendos, la vendo cuando ya esté zombie.

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