Solidificarse

El verano pasado, Antonio Manfredi publicó un texto muy interesante titulado Notas de un curioso en la Escuela de verano de Podemos donde había un párrafo que provocó cierto revuelo: “La política de comunicación de Podemos se basa en el diseño de la selección de temas como única manera de atraer a 10 millones de personas y conseguir una mayoría que permita a Podemos gobernar. Por lo tanto, hay que articular el discurso sobre dos o tres temas como máximo, que, siempre puestos encima de la mesa, atraerá a esa gran mayoría y se ganarán unas elecciones. Y aquí vino uno de los momentos que más me llamaron la atención. Porque para Carolina el tema del aborto no es un tema que construya potencia política de transformación y, por lo tanto, para ellos no es prioritario. Punto”.

No hace falta explicar por qué el párrafo provocó cierto revuelo en el colectivo feminista. También lo hizo en el mundo de la política tradicional porque se trataba de un tema candente. El Gobierno dudaba sobre si reformar su proyecto de ley, cosa que acabó haciendo y con estruendo, y llamaba la atención esa nueva estrategia de no opinar sobre casi todo. La idea era construir una hegemonia política para aglutinar a sectores muy diversos con esos dos o tres temas y el antagonismo pueblo-casta. En el mismo texto de Manfredi se decía que, ante las preguntas de los -aún no- militantes la respuesta era “Podemos no opina de muchas cosas hasta la asamblea de otoño”.

Tras el verano, llegó el otoño y tuvo lugar la asamblea. El movimiento se solidificó, adquiriendo una contundente forma piramidal. Por lo tanto, se vio sometido a dos factores ineludibles: la ley de la gravedad y el principio de Arquímedes.

La primera dice que uno ya no puede flotar sobre las cuestiones, ni disolverse ante los ataques. Como cuerpo sólido, ocupa un lugar (la entrevista en El Objetivo) y puede ser embestido (los ataques a su cúpula). El principio de Arquímedes dice que, al solidificarse, un cuerpo político desplaza masa social fuera del fluido electoral. Por ejemplo, aplaudir al Papa. Puede ser un acierto político, pero es algo sólido y, por tanto, desplazará masa social fuera del fluido electoral. Por ejemplo, los toros. Si un día se solidifica la postura del partido respecto al maltrato animal, sea cual sea, se desplazará masa social fuera del fluido electoral.

Y hay un tercer factor ineludible: el teorema Bart Simpson. Todo lo sólido puede romperse.

PD: Leo en El País (29/11): Podemos y el principio de Arquímedes.

Deje un comentario