Montoro cierra filas con Pujol

Titula El Mundo: ‘Montoro tritura a Pujol’. Sin pudor. Es un titular con aroma futbolístico, un 5-0 que permite exhibir una manita con chulería. Hay alguno más: ‘El ministro destroza un mito’, también en El Mundo. Tritura o destroza son verbos de  Marca o Sport. ABC habla de clandestinidad fiscal y La Razón anuncia seis años de cárcel. A por ellos, oooooeeeeee.

Pero nada más. Fueron solo palabras que, para El País, aportaron poca luz. En otra metáfora futbolística, son solo tres puntos. Como ya escribió Cervantes: Y luego, incontinente, [Montoro] caló el chapeo, requirió la espada miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

Pero hay un cambio importante en la imagen. El ministro se pasó de frenada y sus exceso verbales convirtieron ayer a Pujol en un perseguido. Polaco el que no bote, gritó Montoro con su voz de pito de carnaval, mientras hablaba con respeto de “Don” Luis Bárcenas. Tenéis que azotarme para que los míos me crean. Lamento no recordar la película.

La condición de víctima ofrece una enorme serie de posibilidades, el aura del perseguido y la gloria del mártir, que conllevan irresponsabilidad práctica e impunidad moral. Y todo eso sin devolver el dinero.

La falta de pudor, ayer de Montoro, hoy de alguna prensa madrileña, les ha hecho alinearse con la estrategia de defensa de Pujol, que consiste en presentarse como un hombre que se enriqueció involuntariamente mientras pensaba en los demás y que ahora no tiene más remedio que eludir la acción de la justicia, también por los demás. Todo lo hace por los demás. Inlcuso, no dar explicaciones.

La falta de pudor, ayer de Montoro, hoy de alguna prensa madrileña, les ha hecho alinearse con la estrategia (las banderas) del partido que comparten todos, también Pujol, desde hace décadas, la Confederación Española de Derechas Autonómas, la CEDA, un partido que va del Pazo de Meirás al chalet de Queralbs.

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