Ni elección, ni directa

El PP reformará la ley electoral en solitario para la elección directa de alcaldes. Rajoy está dispuesto a aprobar sin el PSOE la elección directa de alcaldes. La oposición rechaza en bloque la elección directa de alcaldes del PP. IU llevará mociones contra la elección directa a los municipios de Madrid. Son titulares de ayer.

Es posible que sea una casualidad, no veo a ningún asesor tan inteligente, pero se ha puesto en circulación el concepto “elección directa” para denominar a la reforma electoral del Gobierno que, por lo que se sabe, pretende distorsionar la proporcionalidad del voto a través de un premio de mayoría.

“Elección directa” es un concepto positivo porque transmite proximidad y participación. Da la sensación a los electores de que su decisión va a ser importante y estará por encima de los pactos postelectorales; consenso participactivo para los que tienen cultura política y conchabeo a puerta cerrada, para los que no, que ahora son mayoría.

Elección directa es el sistema estadounidense en el que el ganador se convierte en jefe del ejecutivo. El sistema de dos vueltas se parece a la elección directa, pero el premio de mayoría no es elección directa, sino distorsionar la proporcionalidad y bajar la exigencia democrática impidiendo el consenso. Hace meses, el Gobierno subió la nota para las becas y ahora se la quiere bajar a sí mismo. Quiere aprobar con un cuatro.

Las palabras no son una batalla importante, sino la batalla importante.

PD: Si hay debate, alguien debería hacer un discurso solo con los casos de corrupción municipales: enumeración de los imputados, conversaciones, como las de la alcaldesa de Alicante, etc.

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