La tercera persona del perdonativo

Este verano, se ha vuelto a poner de moda la tercera persona del perdonativo. Sucede cuando transformamos la frase en pasiva refleja escondiendo el sujeto activo. Por ejemplo, “se vertieron 15.000 litros de combustible al río”. ¿Cómo que “se”? El combustible tenía un origen; la frase periodísticamente correcta sería: “La empresa X provoca un vertido de 15.000 litros de combustible”.

También, alguien había validado las instalaciones, alguien había dado los permisos, etc. La frase puede tener muchos sujetos, pero, si hacemos que sea el objeto directo, se acaban las responsabilidades. Son cosas que pasan. El cinismo es insultante, pero facilita el tránsito intestinal para los absueltos.

Otra alternativa es que, escogiendo el verbo, el objeto directo ocupe el lugar del sujeto. Por ejemplo, “el río recibió un vertido de 15.000 litros de combustible”. Vaya con el río. Mira que estar ahí.

Esta modalidad, por ejemplo, fue ampliamente cultivada por el diario Egin en los 80: “Muere un guardia civil en Hondarribia” o “Dos policías fallecen en Zarautz”. Muere, fallece, casi parecen verbos impersonales como llueve, graniza….  Fenómenos naturales. Nadie es responsable de nada.

Este verano hemos visto una reivindicación de esa modalidad de la tercera persona del perdonativo usada por Egin. “Mueren 120 palestinos” o “Cinco niños fallecen mientras jugaban en la playa”. Muere, fallece, amanece, anochece. Fenómenos naturales. Vaya con los niños, mira que estar justo ahí.

El cinismo vuelve a ser insultante, sobre todo, para inteligencia del lector. Es posible que algún director de medio crea que, ahora mismo, sigue sirviendo de algo manipular. Quizá, ahí esté una de las claves de la crisis de la prensa. Quizá.

PD: Hoy, alguien en RTVE ha echado mano de la tercera persona del perdonativo: “tal día como hoy, nos dejaba Federico García Lorca”. Nos dejaba, llueve, anochece. Cosas que pasan.

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