Psicopatía fiscal

Leo que la familia Pujol va a denunciar a dos bancos andorranos por violación del secreto bancario. No sabemos si han acumulado 500, 1.000, ó 1.200 millones de euros en los últimos treinta años gracias a su relación con la administración pública. No han dado ninguna explicación, ni la van a dar, salvo esa peregrina nota sobre una fantasmal herencia. La Agencia Tributaria, que ha abierto 27.696 inspecciones a jubilados retornados (antiguos emigrantes), y pensionistas extranjeros, no nos lo puede decir.

La noticia revela dos cosas. La primera es que esa familia se cree impune. Bueno, como tantos otros. La difusión de todos los mecanismos de control (poder judicial, fiscalía, agencia tributaria o medios) permite que un grupo disponga de la capacidad de ser impune. Por ejemplo, dilatando el proceso hasta que decae o anulando pruebas.

La otra es inquietante y reconozco que es la primera vez que la veo tan clara. La actitud de la familia Pujol muestra una ausencia total de sensibilidad con el resto de personas con las que comparten tiempo y espacio. Enriquecerce ilícitamente es una actividad privada, pero la ausencia de pudor en la defensa es casi enfermiza. Un estudio de la Diputación de Barcelona y revela que el 57% de los ciudadanos de Catalunya lo tienen crudo para llegar a fin de mes, el 39% de las familias no pueden permitirse ni una semana de vacaciones al año y el 12,7% no tiene ni para poner la calefacción.

¿No se dan cuenta del mundo en que viven?, ¿no son capaces de empatizar?, ¿han perdido totalmente el contexto?

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