El plan B (anticipado hace año y medio)

El relato está servido, decía un artículo de Enric Juliana publicado en La Vanguardia el 20 de diciembre de 2012 y titulado 2014, elecciones en España.

El pacto de Convergència i Unió y Esquerra Republicana modifica la política española. El principal foco de tensión interior se traslada definitivamente del País Vasco a Catalunya y permite imaginar un año 2014 sin la isla de Ítaca, sin naves catalanas zarpando rumbo al Mediterráneo oriental, sin las ambigüedades del Pacte per la Llibertat y sin las sentimentalidades de un catalanismo que apenas ha ensanchado su base sociológica -esa es una de las lecciones importantes del 25 de noviembre-, pero sí ha aumentado unos cuantos grados su temperatura. El pacto CiU-ERC permite imaginar un año 2014 con elecciones generales anticipadas en España (coincidiendo, por ejemplo, con los comicios europeos previstos para junio de aquel año).

El relato está servido. Antes de que los catalanes sean llamados a votar en un referéndum que el Tribunal Constitucional tardará menos de dos días en declarar ilegal, los ciudadanos de toda España podrían ser llamados a las urnas por el Partido Alfa, con un discurso de reafirmación nacional por encima de los avatares de la crisis. Frente al soberanismo catalán, soberanismo español, con el apoyo tácito del orden realmente existente en Europa; para ser más precisos, en la Europa continental, que no inglesa. […]

La línea es la siguiente: el Partido Popular, lejos de templar gaitas y reconstruir puentes con Barcelona, debe dramatizar la incierta coyuntura catalana para cohesionar a su electorado en un momento de fortísima erosión de las dos principales fuerzas políticas españolas. Una reciente encuesta de la revista Temas (los periódicos sondeos de la publicación socialista que dirige el sociólogo José Félix Tezanos gozan de alta credibilidad en Madrid) señala que en estos momentos el apoyo electoral a PP y PSOE se halla por debajo del 30% (en cada caso), con ligera ventaja para los populares, y se registra un notable crecimiento de Izquierda Unida y de UPyD. En estos momentos no habría mayoría absoluta del Partido Alfa. [….]

En 2014, no hubo elecciones en España, pero el análisis era buen y relato vuelve a ser seductor para este otoño, aunque el objetivo ya no es la mayoría absoluta del Partido Alfa, sino la mayoría absoluta de la II Restauración. Ahora es el momento. El biparpidismo tiene un nuevo impulso: el PP, por la sensación de cierta recuperación económica; el PSOE, por su nuevo líder y la alternativa, por carecer aún de su espacio de convergencia [La insistencia del diputado de IU Alberto Garzón en “dejar a un lado los egos” indica que los egos son el principal problema].

El único problema de este plan B es que requiere que el presidente del Gobierno tome una decisión.

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