Feudalidades de oprimidos

“Que cada vez más grupos o minorías luchen a través del activismo jurídico o político contra el ostracismo del que son objeto es perfectamente legítimo. Pero el combate contra la discriminación ha de hacerse en nombre del principio según el cual la ley se aplica a todos con los mismos derechos y las mismas restricciones. Si se plantea de antemano que determinados grupos, en tanto que desafavorecidos, puede beneficiarse de un trato particular, estos, pronto seguidos por otros, sentirán la tentación de constituirse en nuevas feudalidades de oprimidos. Si basta con que a uno le traten de víctima para tener razón, todo el mundo se esforzará por tener esa posición gratificante. Ser una víctima se convertirá en una vocación, en un trabajo a jornada completa.

[…]

La deuda de la sociedad con tal o cual de sus partes se transformará automáticamente en clemencia, en mansedumbre para toda persona perteneciente a una de ellas, incluso mucho más allá de la fecha en que esa parte haya dejado de ser perseguida. ¿Qué queda de la legalidad, si reconoce para algunos el privilegio de la impunidad, si se convierte en sinónimo de dispensa y se transforma en máquina de multiplicar los derechos sin fin y, sobre todo, sin contrapartida?”

(Pascal Bruckner)

PD: Hay un orgullo en la forma de celebrar las derrotas pasadas. Como si Dios hubiera escogido a este pueblo entre todos para ponerlo a prueba y la debacle terrenal fuera garantía de victoria celestial. Un pueblo entero se zambulle en la creencia de que está condenado al sufrimiento y saca, no solo una dignidad aristócrática, sino la certeza de que todo le está permitido porque todo se le debe.

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