No es Carromero, sino Florentino

Es Carromero, pero no solo Carromero. En el ayuntamiento de Madrid trabaja mucha gente. Como Cristina Aguirre Gil de Biedma, hermana de Esperanza, o Antonio de Guindos, hermano de Luis. También, John Louis Medcalf, hijo de Elvira Rodríguez o dos hijas de Gabriel Cisneros y Adela Ruiz, exmujer de Antonio Beteta. Y Carromero. En total, 213 puestos de confianza que cuestan más de 10 millones de euros al año. En Alcorcón, hay 53 y cuestan más de dos millones de euros.

A los cargos de confianza, los carromeros, gente pata negra acostumbrada a cobrar 3.000 al mes, hay que añadir los cesantes de toda la vida, enchufados y recomendados en puestos de menor responsabilidad y remuneración. Mucha de esa gente se va a quedar sin trabajo dentro de un año, tras las elecciones municipales, y es un problema porque no hay mercado laboral. Se van a la cuneta y la gente, cuando queda desamparada, se mosquea. Ese gente dará cuerpo a una opción populista de derechas

Pero Mariano Rajoy no propone una reforma caciquil de la ley electoral para protegerlos. El objetivo es otro. No se trata de los carromeros, sino el Ibex.

Pongamos que Ganemos Springfield gana el ayuntamiento de Springfield. Comienza promoviendo el uso social de la vivienda, un mandato constitucional, y penaliza el uso especulativo de la vivienda. Y, después, resuelve el contrato de recogida de basuras con una filial de ACS, el de recogida de vidrio, el de atención telefónica a mayores, el de parques y jardines, el de los centros deportivos municipales, el de los centros culturales, que también gestiona una filial de ACS, etc.

También remunicipaliza el servicio de aguas y cancela el contraro con la eléctrica para asociarse con una cooperativa energética. Y cancela las cuentas que tiene en los bancos y funda una cooperativa de crédito local. Y se carga las suscripciones de prensa o la publicidad institucional. Y los contratos de telefonía, vechículos, mantenimiento, etc. Y racionaliza los horarios comerciales.

Podríamos seguir, pero creo que queda claro que el problema de que se produzca un cambio de gobierno municipal en 20 o 30 ayuntamientos importantes, comenzando por el de Barcelona, no son los carromeros que se van a quedar sin trabajo, sino los contratos empresariales que se van a perder. Y la previsible evidencia de que esa gestión pública, transparente y horizontal es más barata y permite, incluso, bajar el IBI, quitar parquímetros, eliminar la tasa de basuras, etc.

El que pide el cambio de la ley no es Carromero, sino Florentino.

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