El sobreseimiento

Decíamos ayer:

Pero hay una tercera forma, que es la que se va a usar: el sobreseimiento. Ni desarrollarlo, ni eliminarlo, sino todo lo contrario. La monarquía pedirá a todas las instituciones que fuercen la legalidad, por dentro o por fuera, y que la sucesión se desarrolle sin trabas y cuanto antes. Es un mal inicio para ese nuevo tiempo.

Hoy leo:

“La entrada en vigor de la presente ley orgánica, determinará, en consecuencia, que la abdicación despliegue sus efectos y que se produzca la sucesión en la Corona de España de forma automática, siguiendo el orden previsto en la Constitución”. Esto implica que el Príncipe de Asturias será proclamado rey como Felipe VI, pero la ley no incluye ni siquiera su nombre porque se remite a la Constitución que determina claramente el orden sucesorio. La norma es así extremadamente sencilla y breve lo que evita polémicas y facilitará que tenga el máximo apoyo parlamentario.

El sobreseimiento, insisto, es un mal inicio para este nuevo tiempo porque tanta prisa provocará que muchas cosas se dejen en el aire, no solo de la ceremonia. No afrontar los problemas no significa que dejen de existir.

Y es llamativo la facilidad con la que este Gobierno, estas élites, renuncia a dar la batalla de las ideas en todos los aspectos. Unidad, consenso, estabilidad, hasta se ha hablado de paz. Todo para no votar, para premiar la fidelidad por encima de todo. Pura historia de España.

Deje un comentario