Para soltar una información falsa, hay que ser periodista

Hace poco más de un mes, la FAPE (Federación de Asociaciones de la Prensa de España) abrió un juicio deontológico al programa Salvados, dirigido por Jordi Évole. Es decir, comprobó si un programa de entretenimiento dirigido por un humorista había vulnerado las normas éticas del periodismo. No sé si ha habido una resolución.

Hace un par de semanas, los periodistas Eduardo Inda y Esteban Urreztieta publicaron en el periódico El Mundo una serie de informaciones sobre una supuesta trama de financiación ilegal del PSOE en Castilla-La Mancha. La investigación se basaba en una serie de pruebas confeccionadas por Pepe Gotera y Otilio. El primer día se mostraban unos correos que no tenían el dominio que emplea el gobierno autonómico. El segundo, dos correos fechados en días imposibles, martes 14 de febrero y jueves 15 de febrero.

La trama desapareció del diario, pero nadie asumió responsabilidades por el bulo y la FAPE, vigilante de las normas éticas del periodismo cuando se trata de humoristas, no ha dicho nada. Tal cosa nos indica que, para soltar una información falsa, hay que ser periodista y publicarla bajo formato de información en un medio de comunicación tradicional. Es probable que la FAPE cambie su lema por aquel de Dinamita pa los pollos: si cuela, cuela; si no, todos amigos.

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