Monólogo a cuatro voces

Arthur Miller, el novio con gafas de Marilyn Monroe, afirmó: un buen periódico es una nación hablándose a sí misma. Mariano Rajoy, el novio con gafas de Elvira Fernández, recordó esas palabras en su vista al ABC la pasada semana. El diario es la rémora del grupo Vocento, un conglomerado de saneados diarios de provincias que no estaría en una situación dramática si no fuera por haber comprado el diario madrileño.

Lo mismo sucede con La Razón, juguete de Planeta para estabular tertulianos y organizar comidas con el Gobierno. El Mundo cayó víctima de los delirios de su exdirector, convencido de que, como la radio era explicar los artículos, la tele sería ver a los que explicaban los artículos. Y no. El País sufrió algo parecido con Cuatro.

Los cuatro diarios que se publican en Madrid están en quiebra. Con este dato, las palabras de Miller tienen otro conexto; son otra metáfora. Los cuatro diarios que se publican en Madrid, para sobrevivir, necesitan a la Administración Pública. No es que sea imporante es que sin sus ayudas directas, sin su publicidad institucional, sin sus deducciones y sin sus suscripciones no podrían publicarse.

España no tiene periódico. Es decir, hay un grupo, o grupos, que se habla a sí mismo a través de La Razón, ABC, El Mundo y El País, que ha presentado su dimisión. Es la noticia más importante de un fin de semana que es una metáfora en bruto. Ninguno de los cuatro tiene ya voluntad de relato colectivo.

La nación, comunidad cultural imaginada, no existe más alla del alcance de la Administración Pública que, a causa de la retracción del estado del bienestar, cada vez es más menuda y se confunde con familiares y amigos. Esto es lo que hay. No deberían sorprender las consecuencias.

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