Al telediario le quedan dos telediarios

Ayer llegaron a la Comunidad de Madrid las miles de personas de las marchas de la dignidad que el sábado se manifestarán por el centro. Fue complicado, más bien imposible, verlo en los informativos de televisión. Ayer, el alcalde de Bogotá fue destituido por el presidente de Colombia; la razón, irregularidades administrativas; la causa, desprivatizar el servicio de recogida de basuras. También fue una noticia complicada de ver.

La televisión es uno de los pocos electrodomésticos de contenidos que resiste. Es extraña la tardanza en desarrollar la televisión inteligente: un aparato conectado a la red que, al encenderlo, no dé paso a canales emisores, sino a un sistema operativo que te permita acceder a cualquier tipo de contenido. O crearlo. Ahí puede estar la clave. Cualquier tipo de contenido quiere decir que puedo ver, o producir, lo que yo quiera.

No tengo que ver canales, intermediarios como los sellos discográficos, sino que accedo a los contenidos directamente a través de su emisor que puede ser una productora, una operadora, una empresa de internet, un movimiento social, una asociación de vecinos o un tipo con una cámara en su casa. Podría escoger un informativo donde me hablaran de esas marchas de la dignidad o de la destitución del alcalde de Bogotá. O una tele social, compuesta por las recomendaciones de mis amigos.

La televisión inteligente sería el fin de una industria y el fin del telediario, una de las pocas cosas verticales y unidireccionales que quedan. Los gobiernos se resistirán, pero no creo que tardemos mucho en verlo. El personal puede ser servil políticamente, de momento, pero quiere elegir sus contenidos.

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