Lo peor que le puede pasar a un paranoico

Dice Rafael Poch en su blog de La Vanguardia:

La simple realidad es que el conglomerado radical que fue decisivo para poner en Kíev un gobierno prooccidental, mediando episodios como la masacre de manifestantes y policías a cargo de oscuros francotiradores la víspera del derrumbe de la anterior administración, tiene hoy un poder real en este país. Por primera vez desde 1945 un sector claramente ultraderechista y con impulsos antisemitas controla importantes parcelas de poder en un gobierno europeo bendecido por la Unión Europea. Es un escenario a tener en cuenta en Grecia, si los que contestan la política de Bruselas/Berlín logran llegar al poder en Atenas.

Es reconfortante saber que no soy el único que cree que el futuro de Grecia pasa por el golpe de estado o, para hablar con propiedad, el cambio violento de gobierno. Es el futuro de Grecia y, ojalá que no, el presente de América Latina. O de España. Cuando lo digo, me suelen llamar rojo paranoico.
PD: También me lo llamaban cuando trataba de explicar que Alemania había hundido premeditadamente al Sur de Europa.
Esto es de hace dos años (16 de marzo de 2012):

Sin conspiranoia, la tentación de concretar en España la política de joder al vecino es muy grande. Somos una explosión atómica pero delimitada. Incluso, geográficamente, lo que quiere decir mentalmente. España es un país con un gran botín en forma de empresas que, en los últimos años, se han internacionalizado con tanto éxito que el mercado nacional es una rémora. Lo lógico es que muchas de ellas, muy baratas por las bajadas del Ibex, sean compradas y dejen de ser españolas. Espero equivocarme.

Es lo peor que le puede pasar a un paranoico, que lo persigan de verdad.

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