Mister Felipe entre sus amigos los humanos

Propongo una teoría conspiranoica. El relevo de los tres directores de diarios no tiene que ver con el Gobierno, sino con la Casa Real. El Rey se muere y hay que consolidar la figura del Príncipe, que puede acceder a la Corona en cualquier momento del convulso periodo electoral que comenzará esta primavera y finalizará en el otoño de 2015. Una sucesión que no está del todo clara porque no se ha desarrollado el diabólico Título II de la Constitución (La encrucijada diabólica de la monarquía).

Por eso, de La Vanguardia se encarga ahora un periodista amable con experiencia en la Corte y de El País, según se nos ha indicado en los perfiles distribuidos, un buen amigo del Príncipe. Por eso, ha desaparecido el periodista Ramírez, el hombre que cree que hay que publicar cualquier información relevante pase lo que pase, y, con él, las revelaciones sobre el caso Urdangarín.

Por eso, el Príncipe trata de dejar atrás su aparente frialdad y meterse en el papel de su padre, cercanía, improvisación y humor; en una palabra: campechanía, la receta de casi cuarenta años de éxitos. Todo, para romper el ritmo de la historia que marca dos borbones, una república.

PD: La presencia de la ley sálica en el título II de la Constitución tenía un objetivo definido: impedir el acceso al trono de la hija mayor del Rey. Una solución concreta a un problema concreto que ahora provoca nuevos problemas concretos porque impide que dos personas puedan intentar tener más hijos.

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