Vox, el partido de los carromeros

Tenderos arruinados, jubilados cabreados, yonquis de la cope verdadera, penibéticos de patilla a navaja o abertzales rojigualdos. El partido Vox tiene un enorme público potencial, sobre todo, si uno lo piensa de forma reversible. Es decir, no en las razones para cambiar el voto desde el PP, sino cómo no hacerlo; si Vox logra transmitir emoción, cómo no vas a votar al partido de Ortega Lara, puede tener presencia en las europeas. Su principal ataque a Rajoy será, justicia poética obliga, decirle que ha traicionado a los muertos.

Si lo logra, necesitará cuadros y no tendrá dificultades para lograrlos tras las siguientes elecciones municipales y autonómicas.

Leo en El Economista:

El gasto autonómico en personal es un 20% más alto que antes de la crisis

Que me recuerda a esta otra noticia:

Las diputaciones gastaron 5.382 millones en 2012; la mitad, en personal

Que se une a esta otra:

El Gobierno gasta un 9% más en cargos de confianza en pleno recorte a funcionarios

Las administraciones, sobre todo las locales, son grandes sacos de carromeros de todas las edades. Gente que ha hecho carrera en el partido y gente que, gracias al contacto personal, se ha metido en la política tras ser expulsada del sector privado. Si se producen dos o tres vuelcos electorales, Madrid, Valencia y Castilla-La Mancha, habrá gente cabreada, muy cabreada, y sin costumbre de manifestarse pacíficamente. Tienen muy poca tolerancia a frustración porque llevan años logrando todo solo con pedirlo por esa boquita. Muchos de ellos van a pasarlo mal y van a desarrollar una profunda mala hostia.

Hace un año, escribí sobre el partido de los carromeros. Ya tiene logo, colores corporativos y líderes, entre ellos, un carromero pata negra, Abascal, que se queja de los políticos profesionales cuando él lleva años recibiendo 183.000 euros anuales para su fundación, formada por él y un ayudante. La política española se va a poner jodida; la política europea, en general.

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