La labor del emprendedor es separar individuo y política

Dos noticias:

Entre enero y septiembre las compañías del Ibex 35 registraron unos beneficios conjuntos de 20.561 millones de euros, cantidad que supone un aumento del 12,9% respecto a las ganancias de 18.213 millones registradas en el mismo periodo del año anterior

Desde el 1 de enero, empresas y trabajadores tendrán que cotizar íntegramente por retribuciones en especie por las que hasta ahora se pagaba en parte o estaban exentas: las aportaciones de las compañías a fondos de pensiones de sus empleados (los derivados de la negociación colectiva, no los contratados individualmente), los vales de comidas, servicios de guardería, seguros médicos y de responsabilidad civil o dietas de transporte. Empleo calcula que así ingresará unos 900 millones de euros más, aunque no detalla como llega a esta cantidad.

Se facilita el despido y la devaluación de salarios; se aumentan las subvenciones y deducciones. Aumentan perceptores, bajan cotizantes. La seguridad social que, extrañamente, solo tiene un flujo de ingresos, sufre y el dinero se toma de nuevo de los cotizantes. Es un trasvase de dinero. Esos 20.561 millones de euros de beneficios empresariales, en su mayor parte, no salen de las ideas de nadie, sino del bolsillo de todos.

El secreto para difuminar el trasvase es separar ambas cuestiones, disgregar individuo y política, y, por ejemplo, ese es el trabajo de la palabra emprendedor, hijo de la ideología del esfuerzo.

Haz algo, cumple tus sueños, invéntate, reinvéntate, a por ello, se puede. Mensajes emocionales que cargan toda la responsabilidad en el individuo como si este estuviera solo, como si no estuviera dentro de un colectivo y el triunfo o fracaso solo dependieran de él, de sus ideas y de su capacidad de trabajo. El Estado, incompetente, no sirve. Nada más, como Admunsen en el hielo.
Pues no.

Depende de cómo esté fijado el flujo del crédito que, ahora mismo, la política lo ha conducido a la compra de deuda pública para lograr bajar los tipos de interés. Depende de cómo esté fijada la carga fiscal que, ahora mismo, la política ha distribuido desigualmente haciendo el peso se sitúe en el emprendedor (autonónomo o pyme) y su potencial consumidor. Depende de cómo esté fijado el reparto del dinero público que, ahora mismo, la política ha distribuido desigualmente centrándolo en ciertos sectores. Depende de cómo esté fijado el acceso a los servicios públicos esenciales porque estos determinaran el reparto del gasto del potencial consumidor.

El éxito no depende de lo mucho que trabajes si, por ejemplo, la tienda de al lado tributa en un paraíso fiscal. Gracias a ese timo, miles de personas están dejando su dinero en iniciativas hurtadas al nacer.

Todo es política, pero quizá sea necesario pasar por el invierno de los emprendedores para llegar a entenderlo.

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