Un marco judicial estable

Leo en El Mundo:

El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, sostiene que es preciso encontrar «un equilibrio prudente entre lo que puede y no puede controlar el juez» para no caer «en la concepción utópica de que el juez tiene el poder de ejercer un control ilimitado sobre el contenido de todas las decisiones que adoptan los demás poderes constitucionales». […] Para Lesmes, el juez no puede «invadir el espacio reservado a la decisión política, aunque ésta no les guste o venga precedida o provoque una gran alarma social».

¿Está mostrando su conformidad con el famoso editorial de La Vanguardia y su discrepancia con la emasculación que sufrió el Estatuto de Catalunya?

Será la primera vez desde la restauración democrática de 1977 que el Alto Tribunal se pronuncia sobre una ley fundamental refrendada por los electores. La expectación es alta. La expectación es alta y la inquietud no es escasa ante la evidencia de que el Tribunal Constitucional ha sido empujado por los acontecimientos a actuar como una cuarta cámara, confrontada con el Parlament de Catalunya, las Cortes Generales y la voluntad ciudadana libremente expresada en las urnas.

¿Está reconociendo que se equivocó cuando firmó la sentencia en la que avalaba el recurso de la Abogacía del Estado contra la inscripción de Sortu en el registro de partidos (y que después fue tirada por tierra por el Tribunal Constitucional)?

Calma, solo es un vasallo en busca de su sustento. Estos son puntos suspensivos del primer párrafo:

Así se expresa Lesmes en su voto discrepante contra la sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo que anula el indulto otorgado por el Gobierno a un conductor kamikaze.

Carlos Lesmes fue uno de los votos discrepantes de la anulación del indulto al kamikaze de Valencia. Un señor que mató a otro yendo en contradirección, cuya defensa corría a cargo de Esteban Astarloa, hermano del que fuera subsecretario de Justicia entre 2000 y 2002 del gabinete de José María Aznar. Allí, coincidió precisamente con Lesmes, director general de Relaciones con la Administración de Justicia desde 2000 hasta 2004. Lo razonable sería que este señor se hubiese inhibido por una cuestión estética, pero recordemos que es un vasallo en busca de sustento cuya tarea es garantizar un marco judicial estable y, además del indulto, está justificando, la muerte de los trece recursos de incostitucionalidad presentados contra leyes del actual gobierno en el TC.

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