Gritos por los pasillos

He leído en alguna ocasión que Grecia es una prueba sobre lo que una sociedad puede aguantar. Se la podrían ahorrar mirando la historia de Argentina, y de Sudamérica en general, pero no es el experimento más interesante que recuerdo.

Fue hace ocho años, en Nueva Orleans. El Katrina inundó la ciudad y se llevó, además de viviendas e infraestructuras, el estado moderno. Desaparecieron, sería interesante ver el orden, la ley y la democracia. El Gobierno de Estados Unidos pasó de todo, por usar el verbo más adecuado. Era la misma administración que se estaba gastando 183.000 dólares por minuto en la Guerra de Irak; una gran parte, en contratistas relacionados con la administración.

Recuerdo los testimonios de los refugiados en el Centro de Convenciones y en el Superdome. Algunos grupos se organizaron en bandas, monopolizaron las armas y los suministros, se instalaron en las mejores zonas e hicieron lo que quisieron. Las bandas hacían patrullas para cometer robos y violaciones. Oíamos gritos en los pasillos, leí, pero teníamos miedo de salir.

Dos años después, estalló la crisis económica, un tsunami metafórico, y el sistema Nueva Orleans se institucionalizó: la configuración de élites organizadas, la discrecionalidad del gasto, el acaparamiento de los recursos, el monopolio de la violencia, la reducción de la democracia, la dispersión ciudadana y el miedo generalizado.

Hoy, también oímos gritos por los pasillos y no hacemos nada.

PD: El relato de la diputada del PSC Lourdes Muñoz se parece mucho a Guerra Mundial Z.

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