Es mejor preocuparse mucho de lo que no existe

Ayer, el director de El Mundo hablaba de nacionalismo (ajeno) y, como siempre que uno habla de los demás, todo es muy preocupante y, claro, relacionado con el nazismo. No voy a hacerlo, dice, pero salen las camisas marrones y Goebbles.

Todo muy coherente para alguien que el 27 de junio de 2012 tuiteaba:

En muchas calles de Madrid hay bastantes banderas españolas en los balcones. La selección activa el orgullo nacional. Ojalá se contagiara.

Y el cinco de octubre del mismo año:

Reitero que utilizar actos deportivos para dar imagen de uniformidad al servicio del nacionalismo es propio de regímenes totalitarios.

El nacionalismo (ajeno) es muy malo, mucho, y termina siempre en el totalitarismo, aunque no lo haya hecho nunca y el (nacionalismo) propio, sí.

Si el director de El Mundo estuviera preocupado por el tema nazis en Catalunya, podría haberse enfadado (y mucho) con esta noticia:

La delegada del Gobierno en Cataluña entrega un diploma a la División Azul

No son en potencia, sino de verdad. Como también son de verdad los cargos de Nuevas Generaciones que se fotografías con símbolos fascistas o este señor. Pero eso son cosas reales (y del nacionalismo propio) y siempre es mejor preocuparse de lo que no existe.

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