El partido de GarzónB

El partido de Garzón (Baltasar) es uno de los últimos intentos de la generación de la Transición de no perder importancia. Fueron los chicos del maíz. Con 20-30 años, a finales de los 70 o principios de los 80, ocupaban puestos de responsabilidad gracias a las circunstancias históricas (cambio de régimen) y, claro, a su demagogia: eliminaban a todo mayor de 30 años poniéndole la etiqueta de franquista. Ahora, matan a sus jóvenes llamándolos inexpertos, bisoños o posmodernos.

El partido de GarzónB son unas primarias del PSOE extramuros que harán daño al PSOE y, quizá, a IU, pero también a UPD, el otro partido de la gente que toma Benecol. En estos momentos, la principal fractura política en España es la generacional. Soraya, Madina y Garzón (Alberto) no son del mismo partido que Rajoy, Rubalcaba y Lara. El partido de GarzónB es el populismo que nos iba a llegar; todo son buenas palabras y frases redondas. Quiere ganar a la izquierda con poemas de Lorca y a la clase media expulsada de de la clase media con un concepto mágico: regeneración.

El partido de GarzónB carece de ideología, más allá de las obsesiones de esa generación; por ejemplo, las autonomías. La descentralización, como internet, pertenece al ámbito de cosas que llegaron después del momento en que eran jóvenes, felices y todopoderosos; es, por tanto, una de las cosas que doblegaron sus sueños e hicieron el mundo despiadado e incomprensible de hoy en día. Nadie recuerda lo mal que funcionaban las cosas centralizadas y que en las autonomías hay la misma corrupción y nepotismo que en el resto de administraciones porque es algo bien valorado por el elector español.

El partido de GarzónB carece de ideología más allá de acabar con la corrupción y salir del pozo ciego. Es la política parchis, del laberinto al 30, volver a la casilla de salida para acabar con la crisis, regresar a la social-democracia liberal. Pero, ¿cómo? Corregir la profunda desigualdad en el reparto de los recursos solo se conseguirá de forma coercitiva, como siempre en la historia. La gente no pierde privilegios por el bien común, ni suelta el dinero porque sí.

¿Y el modelo impositivo, el energético o el financiero? Es la hora de los zascandiles, escribí, y aquí está GarzónB.

PD: Es su partido. Si GarzónB renuncia a que sea un partido o a dirigirlo, puede acabar en cualquier sitio, como Ciudadanos. Conviene preguntar a Félix de Azúa qué pasa cuando uno no se pone al frente de la banda de música.

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