El libro y el lector

Jesús Badenes, de Planeta, ha pronosticado la próxima aparición de un Spotify de libros. Esta predicción, así, a pelo, me hace pensar que Badenes no sabe de lo que habla, pero leo que es Director General de la División de Librerías del Grupo Planeta y mi percepción cambia: no quiere saber de lo que habla. El desconocimiento es voluntario. Es decir, el libro y el lector no le interesan más allá del los conceptos producto, distribución y comprador. O ni siquiera eso.

Un libro no es una canción. No se consume, perdón por el verbo, igual. No precisan la misma atención, ni el mismo tiempo, ni el mismo espacio; ni físico, ni mental, ni emocional. Si Badenes está pensando en un repositorio, perdón por el sustantivo, de libros disponibles bajo conexión mediante un sistema de tarifa plana, debería pensar, antes de nada, qué libros colocará allí, en qué condiciones, quién los va a leer y a qué precio. E, importante, si el marco tecnológico, los dispositivos y la tecnología, se adapta a sus ideas. ¿Ese Spotify de libros se puede usar en el metro?

Como todas las grandes empresas del mundo del libro (editoriales, distribuidoras, librerías y autores), Planeta está en un proceso de reconversión que acabará con el modelo cerrado y vertical que hemos tenido (también en la política). Es improbable que ese proceso acabe con Planeta porque es una empresa multimedia, pero se llevará por delante muchas editoriales, librerías, autores y distribuidoras (de esas, a casi todas). Si quieren pensar en una reconversión, deberían comenzar por el principio: el libro y el lector.

Habrá muchos tipos de libros para muchos tipos de lectores. Para algunos, quizá sería mejor idea hacer una biblioteca de libros; es decir, un lugar donde se puedan sacar libros haciéndose socio. Para otros, la experiencia de leer se queda muy corta y necesitarán imagen y música, y, sobre todo, interactividad e inconclusión. Esos lectores, entre los que no me encuentro, harán evolucionar la literatura hacia un lugar que no nos imaginamos, por ejemplo, acabando con la idea de autor y obra. Nadie lo sabe, pero insisto: deberían comenzar por el principio.

Hace años, tuve una idea para Álex de la Iglesia. Quizá a Jesús Badenes le sirve algo.

PD: Hace días, Pedro Vallín recordaba otro intento parecido (son cinco tuits): En la presentación de Libranda descubrimos con pasmo que era una plataforma para contener el desarrollo del libro digital / El primer pensamiento fue: “10 años después no han aprendido nada del mundo de la música. A estos se lo va a llevar la riada digital” / La riada se llamaba Amazon, claro. Que se apresuró a venir a por un mercado desasistido por sus históricos dominadores locales / Nadie se atrevió a decir a los libreros que se les venía encima una reconversión industrial como la del carbón. Pero todos lo sabían /  Ahora, llantos. Amazon hace como Fnac (deja sus libros gratis en una sala) y que si traición, que si me ahogo, que si la música en Pravia.

Deje un comentario