Los tipos de Margin Call se preparan para gestionar las pensiones

Los revolucionarios deberíamos recibir con alborozo la propuesta del gobierno de potenciar los planes de pensiones privados. No hacía falta ser muy listo para saber que esto era inevitable. El sistema financiero no tiene dinero para hacer frente a la marea de jubilados que llegará en los próximos años, las primeras generaciones que contrataron en bloque ese producto. No hay pasta. Pere Rusiñol lo explicó hace años.

Tampoco hace falta ser muy listo para saber cómo va a acabar esto. Los tipos de Margin Call cogeran el dinero, crearán valor con él, se formará una burbuja y, después, el dinero desaparecerá y las administraciones tendrán que rescatar a las aseguradoras.

El texto es de hace meses.

En el cine de timadores, existen dos sistemas para ganar más dinero: encontrar más primos o dar golpes más grandes. Ambos conceptos se traducen al lenguaje económico: aumentar la base de inversión (encontrar más primos) o procesos de creación de valor (dar golpes más grandes). En los próximos meses (o años) nos van a dar el timo más importante de los últimos siglos. Se llama pensiones. […]

En los próximos meses, saldrán cada vez más proyecciones hasta que se cree el caldo de cultivo adecuado. Entonces, se aprobarán leyes que obligarán a los particulares a financiar a las corporaciones financieras (aumentar la base de inversión / encontrar a más primos) y que permitirán a las corporaciones financieras entrar en la gestión de los fondos públicos (procesos de creación de valor /dar golpes más grandes). Momentáneamente, las administraciones presionadas por la deuda pública quedarán liberadas de esas aportaciones y, durante unos años, se volverá a hinchar la burbuja. Cuando llegue la torta, no quedará nada. Como en una película de zombies.

Los revolucionarios no deberíamos gastar muchas más energías en impedir este tipo de reformas y centrarnos en el trabajo intelectual y político que nos prepare para aprovechar esa gran hostia. Si no, lo puede hacer cualquiera. La gestión de la quiebra (total o parcial) de los planes de pensiones producirá un vacío político y, en política, los vacíos siempre se llenan.

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