El objetivo de la CEDA era la universidad y lo está cumpliendo

Leo que más de 30.000 universitarios están al borde de la expulsión por impago. El subtítulo dice que la subida de tasas y la reducción de becas acorralan a los universitarios. Aún es el inicio. Tras los estudiantes, vendrán los profesores. Después, las universidades. Era algo bastante obvio.

Hace casi dos años escribí que el objetivo de la CEDA (PP-CiU-PNV) era la universidad:

En la próxima legislatura, la universidad pública va a sufrir (cierres, asfixia económica y subida de tasas) por tres causas.

La primera es económica. La universidad pública tiene prestigio gracias a su historia, buenos profesores, correctas instalaciones y, en algunos casos, grandes posibilidades de investigación. La privada no suele tener nada de lo anterior y acostumbra a ser una escoba de gente que se ha quedado fuera por la selectividad o busca un título rápido. Hay que eliminar ese prestigio (lo que lo produce) mediante reducción del presupuesto, cierres (en algunos casos) y la creación de crispación (no hay que ser muy listo para prever que la subida de tasas provocará movilizaciones). [A un lado, Alcalá, Autónoma de Madrid, Carlos III, Complutense, Politécnica de Madrid, Rey Juan Carlos y UNED; al otro, Alfonso X el Sabio, Antonio de Nebrija, Camilo José Cela, CEU San Pablo, Europea de Madrid, Francisco de Vitoria, Pontificia Comillas y UDIMA]
La segunda razón es socioeconómica. La universidad era (aún es) un elemento clave de ascenso social y no hay para todos. Hay que reducir el número de licenciados para que mejoren los sueldos. Actualmente, los master cumplen esa función de cuello de botella pero el cupo sigue siendo grande. Además de que es necesario que las universidades públicas pierdan prestigio para que los títulos de las privadas sirvan para algo, también hay que reducir el número que entra en la universidad pública.

La tercera razón es ideológica. El fondo es insistir en que lo público es desastroso, que está mal gestionado, que está lleno de vagos y que no sirve para nada (lo público para todos, claro, no será usted tan ingenuo como para creer que las universidades privadas no reciben dinero público). Y, para que haya más fondo, hay que crearlo. Hay que  descabezar un lugar de producción intelectual que, habitualmente, suele estar vinculado a la izquierda (impuestos redistributivos, regulación estatal, sociedad, ciudadanos, clase media) y sustituirlo por otro que diga las cosas en las que se basa nuestro proyecto (libertad individual, esfuerzo, emprendedores, propietarios, creación de riqueza).

Hace casi dos años, la Associació Catalana d’Universitats Públiques (Acup) dio un dato: un 40% de los estudiantes que cursaban un grado universitario en Catalunya provenían de familias que nunca habían pisado la universidad. Demasiada gente. El objetivo de la reforma universitaria es que, además de los primeros universitarios de sus familias, sean los únicos. Hay demasiados abogados, ingenieros o mbas. No hay para todos y, evidentemente, es peligroso hacer la criba por talento o esfuerzo.

Sin embargo, es probable que todo esto, como el resto de cosas que están pasando, sean necesarias para que el personal se entere de lo que estaba pasando y despierte.

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