Unos hermosos contenedores de basura

«Así como en otros sitios igual se ha puesto un monolito, digo monolito por decir algo, un recuerdo, un monumento o algo. Pues, como se ve aquí, tenemos unos hermosos contenedores de basura como homenaje a nuestro padre». La frase la dice uno de los hermanos Ulayar en el documental Trece entre mil mientras señala el lugar donde su padre, Jesús Ulayar, ex alcalde de Extarri-Aranaz, fue asesinado en enero de 1979 por un comando de ETA formado por gente de la zona; entre otros, su sobrino. Detrás, en la casa familiar, se ve con claridad una pintada: Gora ETA (m). La familia Ulayar se merece que su casa no tenga esta pintada, que no haya contenedores de basura donde donde Jesús Ulayar fue tiroteado y que, en su lugar, haya algo, un monolito o una placa.

La familia merece recuerdo, reconocimiento y amparo, conceptos personales que, elevados al plano colectivo, son memoria, dignidad y justicia. Trece entre mil debería exhibirse regularmente en las televisiones públicas y, por ejemplo, entrar dentro del programa escolar, como propone el Gobierno. La frase, tan redonda, es esta: «En el siglo XXI, no se puede concebir un sistema educativo en valores sin contar con la memoria de las víctimas». Es cierto. Como sociedad, no nos deberíamos permitir el olvido de ninguna víctima. Ahí está la cuestión.

Entre 1975 y 1983, se produjeron 590 muertes por violencia política, además de la de Ulayar. La investigación de Mariano Sánchez (La transición sangrienta) detalla cada muerte: ETA y vinculados (344), GRAPO (51), grupos incontrolados de extrema derecha (49), los grupos antiterroristas (16) y represión policial (54). Además, ocho personas fueron asesinadas en la cárcel o en comisaría y 51 murieron en enfrentamientos entre la Policía y los grupos armados. Los familiares de esas 591 personas merecen recuerdo, reconocimiento y amparo. Todos. Jesús Ulayar y Yolanda González; incluso, Carrero Blanco (1973) o Argala.

Todos sabemos que, a nivel particular, es imposible, que los familiares de Carrero no van a querer sentarse a la misma mesa que los de Argala y viceversa. Sabemos que cada grupo a nivel particular cultivará (cultivaremos) su memoria y rechazará (rechazaremos) la del resto, pero alguien debería pensar en todas las víctimas. Esa es la labor del Estado como gestor, o creador, de la memoria colectiva. El Estado es quien debe consensuar la memoria, dignidad y justicia de esas 591 personas como víctimas de la violencia política. Todas. Jesús Ulayar, Yolanda González, Carrero Blanco y Argala. No valen 344 entre 590.

Sin embargo, el Estado español ha desistido de esa responsabilidad. La opción ha sido el olvido, siempre disfrazado de palabras como concordia, reconciliación, perdón o paz. Nada más lejos. El olvido es la impunidad, que es lo más alejado de la reconciliación que hay. No digamos ya del perdón. El olvido, el no mirar hacia atrás, la metáfora está a huevo, son los hermosos contenedores de basura colocados en el lugar del asesinato.

PD: Un pequeño juego.

2010 - Entrevista a Mariano Rajoy

P: Díganos qué haría si ganara las elecciones con La Ley de Memoria Histórica.
R: Yo, desde luego, eliminaría todos aquellos artículos de la Ley de la Memoria que hablan de dar dinero público para recuperar el pasado. Yo no daría ni un solo euro del erario público a esos efectos.

P: Entonces, ¿las familias de los miles de muertos que hay en las cunetas no tienen derecho a sacarlos?
R: Yo creo que a lo que tienen derecho todos los españoles es a que miremos al futuro y no generemos tensión ni división, como decidimos en el año 1978.

2020 - Entrevista al Lehendakari Arnaldo Otegi

P: Díganos qué hará con la Oficina de Víctimas?
R: Vamos a cerrarla y proponer la eliminación de todas aquellas leyes que hablan de dar dinero público para recuperar el pasado.

P: Entonces, ¿las familias de las víctimas no tienen derecho a recordarlas?
R: En privado y de forma particular, por supuesto, pero yo  creo que a lo que tienen derecho todos los vascos es a que miremos al futuro y no generemos tensión ni división, como decidimos con la aprobación del nuevo estatuto y ratificamos en las pasadas elecciones.

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