Santuario

Siempre me he guiado por una versión marxista de la navaja de Ockham. La respuesta es la más sencilla, la que precisa el concurso de menos gente, la que no necesita ninguna conspiración, la que tiene que ver, además, con cuestiones prácticas como dinero, poder o sexo.

Aznar no está preocupado por España, ni por su partido, ni por el liberalismo. No busca corregir las respuestas del gobierno ante la crisis o el soberanismo. A Aznar, todo esto le da igual. A Aznar, creo, le preocupa Aznar.

Aznar ha metido la cabeza en varias empresas anglosajonas que no son como las mediterráneas. Allí, la responsabilidad social corporativa es importante y la reputación, mucho más. Tener a un tipo con problemas judiciales, del nivel que sean, en el consejo de administración es un marrón que nadie quiere porque son cosas que no se pueden ocultar, que hay que decir a auditores protestantes. Cómo coño se traduce el concepto de imputado, lleva preguntándose varios meses.

Aznar, como Quasimodo, ha pedido Santuario. Quiere protección ante la posibilidad de que el nuevo justicialismo, poder surgido ante la dimisión del resto, decida imputarlo en alguna causa. Un pequeño lío, aunque después acabe en nada, puede significar la salida de algún consejo de administración y la desaparición de las mamandurrias.

Aznar quiere que le garanticen impunidad judicial (de ahí su nueva afinidad con Ruiz-Gallardón) y, de momento, el PP comunica. Ese es su cabreo.

PD: Perdón por los problemas con los comentarios. Mentiría si dijera que dedico mucho tiempo a solucionarlos. Gracias, José.

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