Lentamente, vamos por el camino rápido

Escribí:

El otro camino, el rápido, pasa por la eliminación de zonas impunidad, la desaparición de espacios ajenos al sufrimiento, la extensión de la crisis a todos los ámbitos y revertir las transferencias de renta. El proceso actual se produce, como todos en los primates, por un desequilibrio en la capacidad de coerción. Los productores la han perdido, mientras que las élites extractivas, gracias a la globalización económica y, sobre todo, a su hegemonia cultural, la han acumulado. Hay que recuperar la capacidad de coerción, ser de nuevo visibles porque, sin existencia, no hay derechos; sin voz, no hay palabras.

Evidentemente, se tratará de un proceso con conflicto porque nadie acepta ceder recursos sin coerción, pero no es una llamada a un estallido concreto porque todos son inútiles. Se trata de compensar la violencia que las élites ejercen con la misma contundencia y sistematicidad. También, usando los resortes institucionales. Todo el mundo se debe sentir implicado por la crisis. No puede haber zonas de impunidad. Es necesario tomar conciencia de que se trata de una lucha constante, que no basta con un día, hay que hacerlo todos los días, palabra por palabra, casa por casa.

Habrá que ir al monte, claro, a buscar a las empresas concesionarias, a las altas direcciones a los cargos de confianza. Habrá que ir al monte a buscar a los partisanos de nuestra miseria. Ya no es lucha de clases. Estamos en guerra, pero solo ellos lo saben.

Leo:

“Venimos a decir a la gente que sus vecinos son responsables de que no tengamos una segunda oportunidad”, “Que vean lo que están haciendo si rechazan la ILP, nos están dando con la mano abierta”, “Que nadie de nosotros se compró una vivienda para vivir por encima de sus posibilidades”, han sido algunos de los testimonios. “Yo también he pensado en el suicidio”, ha dicho una mujer, “pero todos estos compañeros me han hecho ver que hay que luchar. Ahora no me sacarán de mi casa ni los Geos, antes que dar el piso al banco le pego fuego”, ha gritado. “Si nosotros no podemos conciliar el sueño, que no duerman tampoco ellos”, ha advertido otro activista.

Lentamente, vamos por el camino rápido.

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