La pobreza no es un programa político

Es un poco coñazo tener que recordar cada poco que la pobreza no es un programa político y que lo importante son las palabras.

Los movimientos políticos se basan en el colectivo. A través de la organización de un partido, se busca conseguir el suficiente número de apoyos para concretar las políticas en leyes que conciernan a una generalidad. No se definen las actitudes individuales de sus miembros porque no son religiones. Un movimiento político no es redentor, ni ejemplarizante, ni proselitista. El cristianismo, sí. El cristianismo, como religión que es, define las actitudes individuales, incluso las más privadas. El cristianismo sí defiende, por ejemplo, la donación de bienes individuales o la pobreza como método para la propia salvación. No es la única; hay muchas religiones que defienden la caridad.

El socialismo, o el comunismo, es una ideología política que, como todas, busca un cambio global, no individual. Por eso, no puede defender la donación de los bienes individuales, sino la redistribución a través de, por las buenas, una estructura de impuestos progresivos o, por las malas, de un sistema de expropiación. Dentro del comunismo, o el socialismo, incluso hay pensadores que proscriben la caridad como método de control social reaccionario.

El problema del socialismo europeo no son los hoteles de lujo en sí mismos, sino los programas que se discuten en esos hoteles. El problema del socialismo europeo es que sus principales dirigentes han defendido las privatizaciones la sustitución de los impuestos progresivos por tasas o la desprotección laboral. El problema del PSOE no es de siglas o de caras, sino que el director general de la Fundación Ideas, su teórico granero de ideología, publica estudios donde defiende que hay que bajar los salarios y despedir a gente. Y, más increíble, no le extraña a nadie.

Lo primero son las palabras. Si hay palabras, la coherencia (que no es ser pobre, pero sí no irse a Gas Natural antes de que un gasoducto atraviese Doñana o presidir el FMI, como DSK) viene sola. No hay que impostarla.

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