Agrupémonos todos, en la burbuja final

En el cine de timadores, existen dos sistemas para ganar más dinero: encontrar más primos o dar golpes más grandes. Ambos conceptos se traducen al lenguaje económico: aumentar la base de inversión (encontrar más primos) o procesos de creación de valor (dar golpes más grandes). En los próximos meses (o años) nos van a dar el timo más importante de los últimos siglos. Se llama pensiones. Pere Rusiñol lo explicó hace dos años.

La preparación del timo es antigua. El reclutamiento y la escenografía hace años que están en marcha. La base, como en todos los timos es la avaricia, pero también habrá una parte de miedo, de shock. Desde hace años, se repite que el sistema público de pensiones va a colapsar. Se usan proyecciones, como las que aseguraban que la mitad de lo bares iban a cerrar con motivo de la ley sobre el tabaco aprobada hace dos años. Si buscan informaciones de los 90, debería haber quebrado ya varias veces. Por ejemplo, el Círculo de Empresarios dijo en 1996 que el sistema público español acumularía en 2010 un déficit del 10,74% del PIB cuando sucedió al revés, una hucha de ahorro que equivalía al 6% del PIB.

El truco de esas proyecciones es vincular pensiones con cotizaciones a la seguridad social, como si fueran compartimentos estanco, en lugar de ver al estado como un todo. Las cotizaciones sociales no son un impuesto vinculado como el céntimo sanitario, sino un ingreso del estado. Las pensiones son un servicio público ofrecido por el estado y es una decisión política considerarlas algo importante o no. Es una decisión política decidir si el pago de las pensiones es irrenunciable o lo es el pago de la deuda externa. No se aplica el mismo esquema dirigista a la Casa Real o las confesiones religiosas para, por ejemplo, entregar a la Iglesia Católica los 270 millones que recauda por el IRPF en lugar de los alrededor de 10.000 que recibe del erario público.

Esa vinculación directa sí sucede en las empresas privadas. Es decir, si una gestora de fondos mete dinero en Madoff y este hace abracadabra, el dinero se esfuma, no puede sacarlo de otro lugar, salvo que aumente la base de inversión (encuentre más primos) o procesos de creación de valor (dar golpes más grandes). Tal cosa comenzó a pasar en 2008. Ese año, los fondos privados en el mundo perdieron el 18,3% de su valor, según Inverco, patronal de la inversión colectiva en España. Y la caída fue generalizada: del 37% en Reino Unido, que sigue por debajo del nivel de 2000, el 27% en Canadá, el 20% en EEUU, el 9% en España. Desde ese año, los estados están promoviendo transferencias de renta desde los sectores productivos al financiero para tapar esas pérdidas.

En los próximos meses, saldrán cada vez más proyecciones hasta que se cree el caldo de cultivo adecuado. Entonces, se aprobarán leyes que obligarán a los particulares a financiar a las corporaciones financieras (aumentar la base de inversión / encontrar a más primos) y que permitirán a las corporaciones financieras entrar en la gestión de los fondos públicos (procesos de creación de valor /dar golpes más grandes). Momentáneamente, las administraciones presionadas por la deuda pública quedarán liberadas de esas aportaciones y, durante unos años, se volverá a hinchar la burbuja. Cuando llegue la torta, no quedará nada. Como en una película de zombies.

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