Esperando a los juancarlólogos

Leo en La Vanguardia:

La escena se ha completado con un retrato de joven del Infante Felipe de Borbón, futuro duque de Parma, fundador de la dinastía Borbón-Parma, de la colección del Museo de Prado.

Necesitamos intérpretes.

Un primer dato es que el infante Felipe de Borbón fue el cuarto hijo de Felipe V, rey de España, el triunfador en la Guerra de Sucesión española. Aunque comenzó siendo un guerra europea (Francia, Baviera y Castilla frente a Austria, Prusia, Hanóver, Provincias Unidas, Saboya, Portugal, Inglaterra y Aragón), terminó siendo una guerra ibérica. Tras la derrota de Aragón, el 11 de septiembre conmemora la entrada de las tropas de Felipe V en Barcelona, se promulgaron los Decretos de Nueva Planta donde se unificaba administrativa y lingüísticamente la corona española, salvo Vizcaya. Es decir, se puede interpretar la presencia del retrato como una toma de postura en la controversia catalana.

Otro dato es que se trata de un personaje profundamente europeo. Participó en la Guerra de Sucesión de Austria y, tras la Paz de Aquisgrán se convirtió en nuevo soberano, con el título de duque, de los estados de los Farnesio, fundando así la Casa de Borbón-Parma. Por el Tratado de Versalles, estuvo a punto de convertirse en Rey de los Países Bajos del Sur, más o menos la actual Bélgica. También participó en la Guerra de los Siete años, donde el pacto de familia borbónico anuló el anterior Tratado. Es decir, se puede interpretar que el Rey ha querido decir a Europa que no pueden soltar amarras y dejar a la balsa de piedra ibérica a la deriva y, también, que el Gobierno debe luchar en Europa y no solo hacer el ridículo.

Un tercer dato es antepasado común de los Borbones de España, los Borbones de las Dos Sicilias y la Casa de Orleáns. Es decir, se puede interpretar que el Rey ha querido decir que, por mucho Marichalar, Urdangarin, Botswana o Corina que ennegrezan el horizonte, él pertenece, cree pertenecer, a algo que está fuera. No está sometido a debate.

Un cuarto dato es que el Duque de Parma confió al inicio de su carrera militar en el Marques de la Ensenada, uno de los principales representantes de la tímida ilustración española. Y, en Parma, desarrolló una política de signo ilustrado, regalista y jansenista: se introdujeron reformas que sanearon la Hacienda, se reforzó el poder del Estado, se crearon escuelas públicas y se desarrollaron nuevos planes de estudios universitarios. Es decir, se puede interpretar que el Rey ha querido decir que hace falta un cambio en la actual política de “si no tienen pan que coman cruasanes”, representada por el “que se jodan”, “la gente emigra por las ganas de aventura” o “la gente se gasta el paro en teles de plasma”.

Son cuatro datos. Quizá son todos a la vez o quizá son otros o quizá no es ninguno y es el cuatro que había y el problema es un exceso de paranoia marxista-leninista. Feliz Navidad.

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