Catalunya, de Ítaca a Troya

Quizá por qué sé a qué contenidos confiar mis erecciones, nunca me creí el timo de las banderas. Los erotómanos, perdón por la soberbia, sabemos distinguir las puestas en escena veristas. Reconozco que era complicado no caer en la trampa porque  la preparación de los timos siempre es divertidísima. El público siempre disfruta participando de todas las fases del montaje del señuelo y su euforia va paralela a la de los timadores; es complicado no sentirse parte de la banda. La ejecución del timo, aunque siempre tiene su parte de intriga insinuando que algo puede salir mal y su parte de acción, con persecuciones o tiroteos, provoca menos entusiasmo que la preparación. Los prolegómenos, ya se sabe. El desmontaje de toda la parafernalia apenas aparece. Quizá, como en El Golpe, la cámara nos muestre a Lonegan entrando de nuevo en el garito donde ha dejado la pasta, de nuevo, un simple almacén. En Catalunya, llega la hora del desmontaje.

Perdón por otra soberbia, pero escribí el 10 de octubre:

Está claro que, tras las elecciones de otoño (que seguramente ganará), la CEDA va a repartirse lo que quede de lo público, desde la Renfe a los hospitales, y seguirá en su proyecto de precarización social (ya que no se puede devaluar la moneda, se devalúa la sociedad). Pero ¿y la clá?, ¿qué pasa con toda esa gente que se ha creído de verdad que esto iba en serio? ¿hay un plan B?, ¿cómo se va a modular, verbo de moda, la excitación provocada?

La CEDA catalana les dirá que no se puede dar el paso, que no es el momento porque aún no existe una mayoría social. Los bardos hablarán del camino largo, de Ítaca, que es una metáfora que siempre ha cuajado muy bien en Catalunya. Añadirán que hay que resistir con dignidad, aguantar, se volverá a hablar de jansenismo, de la raíz protestante que tiene Catalunya (quizá las familias importantes de Catalunya tributan en Suiza en honor a esa raíz). En Madrid, se dirá que la resilencia de Rajoy ha embridado el problema y habrá algún gesto muy menor que será muy publicitado. ¿Se lo creerán?

El próximo mes de diciembre se desmontará toda esta escenografía para preparar las luces de Navidad. Después, llegará enero y habrá más impuestos, más copagos, menos renta, más pobreza, más miedo, más frustración. Es probable que ya no valgan las peleas de los títeres de cahiporra. ¿Alguien ha pensado en algo? Supongo que no. Ya se verá. ¿Ya se verá?

La CEDA ha ganado las elecciones, con el voto de la gente a la que está arruinando, y comienza el desmontaje. No se puede dar el paso, no es el momento, hay que resistir con dignidad. La CEDA (PP, CiU y PNV) nunca ha tenido como objetivo romper el marco constitucional, sino reforzarlo para evitar cualquier evolución. Todo el debate sobre la independencia de las últimas semanas no tenía nada que ver con la independencia real, sino con la relación de fuerzas dentro de la CEDA; en ese aspecto, la catalana (CiU, La Vanguardia, Caixabank o Abertis) han sido derrotados y lo han asumido. La llamada a la corresponsabilidad de Mas era a Moncloa, no a ERC; La Vanguardia de hoy dice España ha ganado. La CEDA, usará el apoyo recibido en las urnas para continuar la política de redistribución social, una separación más definida entre clases gracias a la sustitución del sistema de impuestos redistributivo por un sistema de tasas extractivo. Ayer hubo fiesta en el Club del Castor de Barcelona, Pilar Rahola y José Ignacio Wert bailaron hasta el amanecer.

Queda el ya se verá. Es probable que la CEDA confíe en un próximo shock (el rescate) como lenitivo, pero no está claro. Catalunya tiene toda la pinta de ser un avispero porque hay mucha excitación, crece la pobreza y no hay oposición. Sería conveniente situar alguien más inteligente que el Capità Collons al frente de las fuerzas de seguridad porque la calle estará inquieta. Ciutadans ha subido en el cinturón rojo, donde ha bajado el xenófobo PxC; si creen que estoy insinuando que hay un trasvase, han acertado. El Lerrouxismo no es Ruiz de la Prada, sino Varon Dandi; es la mala hostia hecha política. Catalunya, y expreso un temor, tiene toda la pinta de ser un avispero. Los bardos hablarán del camino largo, de Ítaca, pero aquello puede ser Troya este verano.

PD: Los resultados electorales en Galicia y Catalunya anuncian la formación, no inmediata, de un Bloque de la Izquierda. Las reglas de juego, circunscripciones y D’Hont, configuran el menú de opciones políticas tanto como las preferencias de los votantes. Este Bloque de la Izquierda tendrá a gente muy preparada, sin miedo y de otra generación. Y, en Catalunya, será independentista. La duda es qué hará la social-democracia, capaz de aportar infraestructura, conocimiento de los pasillos y algo de moderación. Si decide pasokizarse, como espera la CEDA (CiU ofrecerá un pacto al PSC), o no.

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