La Vanguardia y el Front d’esquerres

Dentro de las derivas insólitas de La Vanguardia, quizá la más singular sea el buen trato que recibe la formación CUP (Candidatura d’Unitat Popular). Para los que no conozcan la política catalana, dice Wikipedia:

En 1987 se inscriben como partido siendo la marca de gentes del Moviment d’Esquerra Nacionalista (MEN) y del Moviment de Defensa de la Terra (MDT) para presentarse en la elecciones municipales. […]
La CUP acoge gente de sensibilidades diferentes dentro de la izquierda independentista, pero destaca el elevado número de gente vinculada a “casals” (centros okupados) y colectivos de ámbito local, así como a organizaciones de la izquierda independentista como Endavant, el MDT, Maulets o CAJEI.
En octubre de 2012 anunció que se presentaría a las elecciones al Parlamento de Cataluña por primera vez; contará con el apoyo de En Lucha, Corriente Roja, Lucha Internacionalista y Revolta Global.

El MDT se creó a partir de una resolución de la II Asamblea de Terra Lliure y, para completar el cuadro, un dato: hace algunas semanas, una delegación de la CUP viajó a Bilbao a estrechar lazos con EH Bildu. Con esa luz, hay que leer el artículo de Antonio Puigverd, articulista de posiciones muy moderadas (CUP no tiene representación en el Parlament):

Durante años las CUP han ido tejiendo y reelaborando las diversas tradiciones del radicalismo catalán. No son una fuerza más. Ni un invento precipitado. Son activos y reflexivos. Siendo indignados, no son tan sólo el resultado de una emoción. Siendo alternativos, no son teatrales. Han articulado un pequeño movimiento puritano, insobornable, que evoca el de aquellos fraticelli medievales que agrupaban a los pobres abanderando la hermandad. Los fraticelli fueron aplastados. No por lo que decían, sino porque la hermandad en aquel tiempo era contagiosa. No está claro que hoy también lo sea.

Guau. Recordemos: En Lucha, Corriente Roja, Lucha Internacionalista y Revolta Global. Guau, de nuevo, ¿verdad?.

Caben tres posibilidades. Una, no tan extraña como pudiera parecer: ese es nuestro 15-M y no el importado. Los adjetivos no son inocentes. “Siendo indignados…. Siendo alternativos…”. Hace años y medio sonaron muchas alarmas en Barcelona: se copiaba lo que se hacía en Madrid sin darle ningún barniz propio. La otra posibilidad es que La Vanguardia juegue, como la prensa de derechas madrileña a quien tanto se parece últimamente, a dar cancha a los que pueden debilitar al contrario. Es decir, si el voto de izquierdas se divide aún más, la ley d’Hont multiplicará los escaños de CiU aunque los votos no crezcan. Desconozco la tercera posibilidad.

Del diagrama electoral del 25-N, lo más interesante a largo plazo no es si CiU logrará la mayoría absoluta o quién será el segundo o si hay cinco o nueve fuerzas en el Parlament. A largo plazo, lo más interesante es que, como sucedió el Galicia la tarta presentará una izquierda muy dividida y, la evolución lógica será una coalición, un Bloque de la Izquierda (la prensa de izquierdas, el diario o maspublico lo llamará Syriza y la prensa de derechas lo llamará Frente Popular y dirá uhhhhhhhh). La social-democracia se dividirá o se desgajará, que no es lo mismo porque, en el segundo caso, podrá prestar su infraestructura a este nuevo Bloque. Liderazgo, no.

Los cuadros de este nuevo bloque, como Alberto Garzón, estarán bastante preparados, muy ideologizados y, ojo, serán un cambio generacional. Es probable que llegue gente que no se ponga al teléfono, que no le dé miedo romper el concordato o no reconocer el déficit de tarifa. en efecto, serán activos y reflexivos; no sé si puritanos; pero sí, insobornables. No querrán remontar el partido o perder honrosamente, sino cambiar las reglas y jugar a otra cosa.

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