Siete decisiones de Rajoy que nos han llevado al rescate

Ahora que nos llega el rescate, la intervención y, en fin, el pozo, del que sólo saldremos si se hunden los demás (cosa bastante probable, no se crean), la prensa de la CEDA dirá que estábamos muy mal y que ya no se podía hacer nada. Merece la pena hacer un pequeño recorrido de las cosas que han pasado estos últimos 10 meses para comprobar la falsedad del determinismo repasando siete decisiones claves que ha tomado el Gobierno de Mariano Rajoy. Un señor, recordemos, que dijo hace menos de un año: “No eche usted la culpa a los demás de lo que pasa en su Gobierno”.

1.- Crear falsas expectativas. Desde el suicidio voluntario de Zapatero en Mayo de 2010, no había necesidad de seguir diciendo tonterías taumatúrgicas. Se podía haber adoptado una posición severa, advirtiendo al personal de que llegaban tiempos muy complicados y que no habría resultados inmediatos. Sin embargo, en una entrevista al diario El Mundo, Rajoy anunció: “Con mi Gobierno habrá crecimiento sólido y empleo en dos años”. Sin entrar en el menudeo de la tropa, como el millón de emprendedores que iban a surgir según Glez. Pons, el propio Rajoy prometió, en un acto de su partido, que iba a rebajar la tasa de desempleo a la mitad, como en el 96.

2.- Jugar con la cifra de déficit. El cachondeo comenzó pronto. Nadie obligó a varios miembros del Gobierno, desde los cuatro visires económicos (Montoro, Guindos, Nadal y Beteta), al ministro de Interior a dar diferentes cifras de déficit durante las primeras semanas de su ejercicio. Se mire como se mire, que miembros distintos del mismo Gobierno den datos diferentes sobre una cuestión tan delicada no proporciona sensación de coordinación.

3.- Asustar con las facturas en los cajones. Es algo que queda muy bien de cara al interior, para los tertulianos, pero que da una pésima imagen exterior. Tras haber ganado por aplastante mayoría y con el precedente de Grecia, no había necesidad de prodigar las declaraciones alarmistas.

4.- Aplazar la presentación de los presupuestos (hasta la celebración de las elecciones andaluzas). Con todos los ojos puestos en España, era bastante irresponsable aplazar la presentación de las cuentas públicas por una posible victoria en unas elecciones regionales. Como todo lo anterior, y casi todo lo posterior, es algo que tiene una coherente explicación doméstica, pero pensar que estamos aislados revela una frívola incapacidad mental.

5.- Ponerse chulo en Europa. Esta es la más importante. Ni el déficit, ni las elecciones andaluzas, ni Bankia, ni la alineación de los tres soles con el cristal oscuro. Este es el momento en el que España, situada con Italia al borde del abismo, da un paso al frente. Rajoy no tenía ninguna necesidad de tocar las narices a todo el mundo y quedarse sin ningún aliado, incluso, antes de hacerlos. Recordemos: “Rajoy se enfrentó abiertamente a las reglas de la Unión, como nunca lo había hecho en más de 25 años, y tras dos días de indisimulado silencio, de perfil bajo, anunció ante la prensa lo que no quiso decirles a los 26 jefes de Estados y de Gobierno presentes en la reunión: que el déficit de 2012 será del 5,8% y violará así, de largo, lo pactado con Bruselas”. “El déficit es una cuestión de soberanía nacional”, dijo Rajoy en una rueda de prensa cuando todo el mundo ya se había ido. Ay. Se lo están haciendo tragar.

6.- Dejar estallar la bomba de Bankia (sólo por criterios políticos). Se despreció la solución La Caixa para no ceder la cabina de mando. Cuando la situación se hizo insostenible, el Gobierno decidió que lo único importante era salvar la imagen de su partido, representado en la figura de Rato, aunque hubiera usar la táctica de la tierra quemada y sembar más desconcierto internacional. Recordemos que, esos días, miembros del PP sostuvieron que el Banco de España era un desastre que no había supervisado nada y que no se sabía el tamaño del agujero financiero español. De nuevo, estamos ante algo que puede quedar bien para Herrera en la Onda, pero que, escuchado en Bruselas o Canary Wharf, pone los pelos de punta.

7.- Hacer el ridículo sin pensar que hay público. Como hemos visto, ha sido algo generalizado durante estos 10 meses de de legislatura y que podemos metaforizar en Rajoy saliendo por el garaje del Senado para evitar preguntas cuando se hablaba del rescate a la banca. Pensemos de nuevo en ese empleado del distrito financiero de Londres al leer: El presidente del España huye por el garaje del Senado para no responder a la prensa. Buenooooo, se dirá, cómo están estos. Se hacen o dicen las cosas pensando que son sólo para consumo doméstico sin saber que hay muchos corresponsales en España y que existe una cosa llamada internet que hace que las cosas, textos, fotos, vídeos (como el de la policía entrando en la estación de Atocha), etc… lleguen inmediatamente a todos los sitios.

7 bis.-Dejar en ridículo la palabra ridículo: Recordemos: “No me han presionado; lo he pedido yo”. “Y ahora que está todo arreglado, me voy al fútbol”.

PD: Habría más, como concentrar todo el esfuerzo recaudador en el motor de la economía, carecer de política exterior o dejarse llevar por el romancero en la gestión de las fuerzas del orden. La principal, sin embargo, ha sido no rectificar la senda de Zapatero y ceder a las exigencias alemanas. Las espirales de deuda provocan austeridad y ésta, miseria. Tenemos un sistema que se basa en que grandes grupos sociales tienen excedentes de renta para gastarlos alegremente. Se llama consumo. Estos excedentes se consiguen con sistemas sociales redistributivos, actualizaciones salariales, flujos de crédito y búrbujas sectoriales. Ninguno de estos cuatro sistemas funciona bien. Ya me dirán cómo puede funcionar la sociedad de consumo sin consumidores.

PD2: Quizá, se confía en que la flexibilización de la sanidad provoque una flexibilización de la esperanza de vida y aumenten las herencias. Alambicado. Es más probable que la flexibilización de la sanidad, con flexibilización de la esperanza de vida o sin ella, provoque un endurecimiento del colchón familiar.

3 comentarios sobre “Siete decisiones de Rajoy que nos han llevado al rescate”

  1. José-Luis dijo:

    Octava decisión (que en realidad es la primera): haber permitido el mantenimiento del mayor inútil que ha conocido este país desde Fernando VII (Rodríguez Zapatero. El hombre del talante).

    Vuelvo a repetirlo: no se están haciendo “las cosas” que se debieran hacer. Se está llegando a una meta de una forma, bastante equivocada. Pero la meta es la misma, se usen los métodos que se usen. Gracias a los años de despilfarro, la “Champions Ligui” y la incompetencia e ineptitud del gobierno anterior.

    Hasta ahora/A día de hoy el actual gobierno NO ha tomado ni una sola medida propia de su línea política. Todas han venido impuestas desde Bruselas.

    Mientras tanto, la izquierda democráta ella donde las haya, prentede recuperar el poder en la calle a través de padres que alientan a sus hijos a que no vayan a clase. Quedan muy pocas cosas por ver (más allá de los palos y las pistolas. Algo a lo que seguro recurrirían si se les garantizara el éxito. No obstante, se palpan la ropa ya que tienen antecedentes de que ni con esas…hasta para eso son inútiles).

    Por cierto, no entiendo que dados tus amplios conocimientos económicos (mucho mayores que los de un ciudadano de a pie) puedas seguir manteniendo el impago de la deuda como solución al problema. De verdad lo dices en serio? O es un lema de los que manejáis la izquierda y que os obligan a usar día sí, día también, bajo riesgo de perder el carnet…

    JL

  2. HugoMM dijo:

    Olvida comentar el señor JL, que los tiempos de la Champions devienen de los del España va bien, cuando comenzó a arrancar la burbuja. Omite a su vez que el despilfarro fue bastante generalizado y que en Murcia o Valencia, por poner un ejemplo, no se habla de herencia recibida, pero que agonizan. Se le escapa también señalar que si bien el Estado disfrutaba de superábit, tanto por unos como por otros se impulsó otro tipo de endeudamiento, el privado, y que ambos partidos votaban alegremente al unísono medidas que frenaban la recaudación o la limitaban exclusivamente a la que procede de las nóminas. Deja pasar que el país ya estuvo a punto de ser rescatado tras un peculiar alarde de patriotismo por parte del PP, que por aquella época creía que si España se hundía ya la levantarían ellos en un plisplás besando el santo. Chascarrillos de pasillo. Dejo aparte la opinión de que haya padres que alienta a sus hijos a que no vallan a clase, en cuanto a que hay otros padres que les alientan a ir a misa en colegios concertados sufragados con profesores en paro y tarteras a tres euros. Sonrío cuando habla de palos y pistolas que no aparecen por ninguna parte. Ciertamente las porras son más estéticas que los bastos y los tanques siguen en los cuarteles. Y le invito a que me diga un país que haya salido de una crisis de deuda sin impago, como le invito a que me hable de alguna empresa en quiebra que pague a sus acreedores, sin que esa empresa sea, claro está, un banco, y que ese banco pague su desmanes con el sacrificio de los ciudadanos.

  3. jorgedioni dijo:

    La palabra no es solución. El impago, alguna forma de impago (bancarrota, devaluación, reestructuración, etc…) es el único final que hay a las crisis de deuda. No es que lo diga yo. Es la historia.

    A mí, lo de ‘palos y psitolas’ no me sorprende. Los tres países mierda de la UE, Grecia, Portugal y España (cuya descalabro es de este año y salvará a Italia) tendrán una gran conflictividad que, si fuera necesario, se embridará con un golpe de estado (aséptico). Recordemos que, en los 70, los tres eran dictaduras y la historia va más lenta de lo que nos pensamos.

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