Ya se verá. ¿Ya se verá?

La parte más divertida de todas las películas de timadores no es el timo, sino su preparación. Cuando la banda monta el gran señuelo para realizar el gran golpe que les proporcione el gran botín. Suele durar casi todo el metraje y tiene varias fases que, habitualmente, comienzan con el reclutamiento de los participantes. Siempre hay un especialista en falsificaciones, otro que sabe poner acentos, un maestro del disfraz, otro que abre cajas fuertes, papel sustituido por el de informático, quizá un especialista en armas y una señorita estupenda que, últimamente, también sabe hacer falsificaciones, poner acentos, abrir cajas fuertes o fabricar bombas. Después, se reparten los papeles y, en una escena video-clip, diseñan la falsa escenografía. Finalmente, se echa el anzuelo a los primos, aprovechándose de su entusiasta soberbia. El público disfruta participando de todas las fases y su euforia va paralela a la de los timadores; es complicado no sentirse parte de la banda. La ejecución del timo, aunque siempre tiene su parte de intriga insinuando que algo puede salir mal y su parte de acción, con persecuciones o tiroteos, provoca menos entusiasmo que la preparación. Los prolegómenos, ya se sabe.

La política española está eufórica porque estamos en esa etapa. Se está preparando un gran timo, el de las banderas.

No era muy difícil prever que la CEDA, Confederación Española de Derechas Autónomas (PP, CiU y PNV, entre otros; tomadores de tributos o élites extractivas), buscaría centrar en la cuestión indentitaria el debate de las elecciones inicialmente previstas para el otoño, Galicia y País Vasco, para no hablar de la situación económica y, sobre todo, social. España va camino de la nada con paso firme y nada mejor que las banderas para que la gente olvide que, tras la austeridad, metaforizada por un niño con un tupper, siempre llega la pobreza, metaforizada por un niño con un tupper vacío (veremos imágenes muy duras). El primer año de Gobierno de la CEDA madrileña (segundo, de la catalana) ha traído menos renta, más impuestos, peores servicios, copagos generalizados y, sobre todo, mucho miedo y mucha frustración. No poder ofrecer ofrecer a los hijos los recursos para el ascenso social crea impotencia; no poder saber si uno tiene cáncer o no, también; tener que pedir dinero a la familia o volver a casa de los padres, más aún, quedarte en la puta calle, ni te cuento. Aún no sabemos dónde nos hemos metido. Para evitar que el debate se centrara en si había que recuperar el impuesto de sucesiones para pagar a los médicos o en si no sería conveniente dejar de pagar colegios del Opus para no tener que eliminar las becas de comedor y que todos los niños coman una vez al día, la CEDA sacó las banderas y preparó el timo.

En el reparto de papeles, la CEDA catalana y la CEDA vasca tenían que hacer el papel de agitador que despista al primo, el que arma mucho ruido para desviar la atención. En su caso, tras el plan Ibarretxe y el Estatut, había que hablar ya de independencia. Urkullu se equivocó en su primera entrevista y habló de impuestos (se posicionó en contra de la proporcionalidad: ”es una demagogia que paguen más impuestos los que más ganan”); no lo ha vuelto a hacer (“mantengo 2015 como horizonte para que Euskadi tenga otro estatus”, dijo después). La CEDA gallega lograría que no se hablara de la desaparición de su sistema financiero, una decena de entidades centenarias que superaron el 98, el 29 y la Guerra, pero no, el ladrillazo y la Lei de Caixas de Feijóo y sí, de Bildu. Resumiendo: votar contra ETA en Allariz. Sin embargo, la CEDA vasca lo tenía complicado porque Bildu, un actor nuevo, gestiona la palabra independencia y porque, en su caso, la secesión es el fin del paraíso fiscal.

El papel de agitador quedaba vacío y, en política, lo que está vacío se llena. Lo hizo la CEDA catalana que, en principio, sólo tenía que que montar una gran escenografía en la Diada. El éxito desbordó las previsiones y solucionó dos graves problemas. El primero, la calle, ocupada por movimientos sociales que, por su condición de globales, no se preocupaban de la construcción nacional (el nacionalismo catalán fue muy reticente con el 15M por la presencia de ordenadores y la ausencia de banderas); el éxito se ha visto en el 25-S: Barcelona fue la primera ciudad donde se rodeó el legislativo y ahora no ha pasado nada. El segundo, el estallido social. Situar la culpabilidad en Madrid y la felicidad, más allá del Arco Iris encauzaba un cabreo bastante extendido. Sin embargo, la cosa no acaba de cuajar y competía con otras noticias (manifestación del 15-S, posibilidad de nuevos copagos médicos, tasas universitarias, etc…). Fue necesario hacer más ruido. La CEDA catalana le dio una nueva vuelta a su papel de agitador y pasó a ser el loco solitario, el que dice que lo va a quemar todo con un bidón lleno de agua, el que se apunta a la cabeza con balas de fogeo (que estoy muy mal, eh). Se habló de estado propio. ¿Con qué calendario?, ¿con qué mecanismos?, ¿qué leyes hay que modificar?, ¿cómo se haría la transición? Nada, sólo felicidad más allá del Arco Irís.

Seis días después, Artur Mas escenificó ese papel de loco solitario en Madrid. Se presentó con un discurso cimentado en la superioridad moral, nos hemos cansado, igual que la Europa del Norte se ha cansado de la Europa del Sur y viceversa. Entre líneas, se leía, nosotros, que tenemos iniciativa, emprendimiento, creatividad y un fondo jansenista, protestante, para darle sentido a todo, tenemos que aguantar a estos vagos y maleantes, hijos de Carmen y Curro Jiménez. Si no hay dinero para pagar a las residencias de ancianos no es porque tengamos un fraude fiscal del 23%, uno de los más altos de Europa, o porque hayamos eliminado el impuesto de sucesiones, sino por culpa de la Meseta. El objetivo del discurso era embridar definitivamente la manifestación hacia la cohesión nacional que, para entendernos, quiere decir que la madre de Cornellà que no pude pagar el comedor a su hijo porque le han quitado la beca y lleva las lentejas en el tupper siente como enemiga a la madre de Leganés que no pude pagar el comedor a su hijo porque le han quitado la beca y lleva las lentejas en el tupper y, aún más, que la madre de Cornellà se sienta en el mismo barco que los miembros del Orfeó, que tienen sus cuentas en Suiza y nunca han visto un tupper. Pero dijo algo más: iba a convocar un referendum. Mala cosa para un timo hablar de cosas concretas. Días después, matizó sus palabras diciendo que bueno, que sólo en el caso de que hubiera una mayoría incontestable, bla, bla, bla. Mejor, seguir hablando de flors i violes.

La CEDA madrileña tiene otro papel, el de controlador del agitador, el tipo que dice, a veces, poniendo cara de preocupado, a veces, gritando aún más, no se preocupen que yo me encargo de todo. Es el que roba la cartera al primo mientras simula que lo protege de la pistola con balas de fogeo. Completan la escena periodistas que, cobrando de muchos amos, simulan que discuten y se enfadan o gente que hace estudios defendiendo que la felicidad está más allá del Arco Irís o en el País de Nunca Jamás. En medio, el primo, que somos todos, aunque no está claro porque, en este timo, hay mucho primo que ha aceptado participar en la preparación y formar parte de la escenografía.

La pregunta es qué pasará después, En las películas de timadores, se suelta la adrenalina con un una persecución y un tiroteo y, después, se reparte el dinero entre todos los participantes. Las películas nunca nos enseñan lo que sucede tras el timo, cómo gastaron el dinero o si lograron comprar esa granja en Kentucky para retirarse. Sólo se hace referencia a ese escenario como punto de partida de otra película similar: se arruinó o se aburrió y otra vez está en el ajo. Está claro que, tras las elecciones de otoño (que seguramente ganará), la CEDA va a repartirse lo que quede de lo público, desde la Renfe a los hospitales, y seguirá en su proyecto de precarización social (ya que no se puede devaluar la moneda, se devalúa la sociedad). Pero ¿y la clá?, ¿qué pasa con toda esa gente que se ha creído de verdad que esto iba en serio? ¿hay un plan B?, ¿cómo se va a modular, verbo de moda, la excitación provocada?

La CEDA catalana les dirá que no se puede dar el paso, que no es el momento porque aún no existe una mayoría social. Los bardos hablarán del camino largo, de Ítaca, que es una metáfora que siempre ha cuajado muy bien en Catalunya. Añadirán que hay que resistir con dignidad, aguantar, se volverá a hablar de jansenismo, de la raíz protestante que tiene Catalunya (quizá las familias importantes de Catalunya tributan en Suiza en honor a esa raíz). En Madrid, se dirá que la resilencia de Rajoy ha embridado el problema y habrá algún gesto muy menor que será muy publicitado. ¿Se lo creerán? El próximo mes de diciembre se desmontará toda esta escenografía para preparar las luces de Navidad. Después, llegará enero y habrá más impuestos, más copagos, menos renta, más pobreza, más miedo, más frustración. Es probable que ya no valgan las peleas de los títeres de cahiporra. ¿Alguien ha pensado en algo? Supongo que no. Ya se verá. ¿Ya se verá?

PD: En agosto escribí en La CEDA saca las banderas (cuidado con las carteras): “Hace tiempo, el Scottish National Party abrió una página para solucionar dudas sobre la independencia de Escocia. Como español, esperaba encontrar insultos cruzados, referencias más o menos escatológicas a Wallace, Robert The Bruce o Eduardo I o morralla desafiante del tipo os vamos a invadir, ¿quién os defenderá? o estamos mejor sin vosotros. Sin embargo, lo que había eran las preguntas razonables que le vienen a la cabeza a todo el que no vive del cuento: cotizaciones, impuestos, tratamientos médicos, normas de acceso a la función pública, titulaciones, etc… Todas esas cosas de las que nunca se habla aquí cuando se habla de territorialidad”. Hoy leo: “El Gobierno de Reino Unido y el de Escocia han llegado este martes a un acuerdo preliminar acerca del referéndum sobre la independencia de la región británica: la consulta popular se celebrará en 2014, tendrá una sola pregunta y en ella podrán participar los mayores de 16 años”. Esto dificulta el desmontaje de la escenografía del timo. Veremos.

4 comentarios sobre “Ya se verá. ¿Ya se verá?”

  1. José-Luis dijo:

    Interesante entrada. No obstante, tengo que volver a criticar tu absoluta falta de autocrítica (preocupante, cuanto menos, dada tu formación).

    Se puede no estar de acuerdo en algunas de las cosas que se están llevando a cabo (sb todo las pocas que pueden considerarse de “cosecha propia” por parte de los gobiernos a los que aludes: los de la CEDA). Pero gran parte de “sus” políticas son consecuencia de la nefasta gestión llevada a cabo por los otros (por los “tuyos”).
    No comparto la mayor parte de la política del señorito Más…pero su implementacion en la sociedad catalana ha encajado perfectamente dada la nefasta gestión realizada por el nefasto tripartito (entre los que se encontraban los IU, si mal no recuerdo). Ha sido la excusa perfecta. Todo ello aderezado con la “bandera catalana”.

    A nivel estatal (como gusta decir a vascos y catalanes) la cosa no ha ido mucho mejor. La mayor parte de las decisiones tomadas por el PP han venido impuestas, de un modo u otro, por la UE (algo similar ocurrió cuando el Iluminado tuvo que tragar aquel mayo de 2010). La pregunta, a la que tal vez no podamos nunca contestar, es si en otras situaciones hubieran hecho lo mismo.
    Tú creerás que sí. Yo voy a contradecirte. Y lo voy a hacer con “ciertos datos” en la mano: hasta ahora el ala que se ha impuesto en el gobierno es el ala socialdemócrata de Montoro. Mucho menos agresiva que los partidarios de dar una vuelta a todo (De Guindos). Bueno a casi todo…pq sus privilegios, prebendas y demás ahí siguen.

    Hace pocos días me pasaron un artículo escrito por un prof. de la Uva, ex-parlamentario autonómico del PSOE en el que intentaba justificar su importante labor como político…y como no, su sueldo.
    Pudiendo matizar lo primero, estoy de acuerdo en lo segundo. La labor política ha de ser remunerada. El problema no es tanto que esa remuneración sea excesiva, no. Al menos la “remuneración oficial” (los 3000 euros al mes). El problema viene con las “otras remuneraciones”; las “no oficiales”. La desigual tribuación de sus señorías, los ipad’s, i’pods, tarjetas de taxis, viajes en bussines…Y algo que la gente empieza a reclamar: una estricta aplicación de la responsabilidad por los actos cometidos (no solo política, la cual es escasísima) sino penal (la cual es nula): Caja Castilla-La Mancha, Banco Valencia, Bankia, Ere’s andaluces, Palau…en estos fregaos están todos. Pero ya se sabe, “perro no come perro”. Por eso y por otras cosas “estamos hasta los huevos”.

    Ayer por la noche pude ver “Comando Actualidad”. Las barbaridades presupuestarias que se han cometido en los últimos 10 años dan para llenar 5 libros. Cuántos responsables políticos están en la cárcel? Para llorar. Y luego no hay para comedores, becas, atención sanitaria…
    Y aún falta la mejor. Ya nos están avisando: los peajes en las autovías. Pagamos su construcción, las entregamos a empresas privadas para su gestión, las cuales preveían un beneficio amplio, del cual poco o nada íbamos a ver. Pero los números no han salido, así que el monstruo nos lo devuelven, haciéndonos cargo del gasto que viene y del que queda pendiente (pq algún Genio de la Finanzas puso al Estado como responsable patrimonial).

    Y luego nos extraña de que un Mario Conde pueda sacar el escaño concreto que impida la gobernabilidad en Galicia. Normal…Es una cuestión de probar con algo “nuevo”. Total, peor que los que están…

    Un saludo

    JL

  2. Mr P dijo:

    @JL Dices que no realiza autocrítica, pero luego dices que por qué no critica a otros! uno puede ser de un partido y no estar de acuerdo monolíticamente con lo que este haga, máxime en IU, que es una federación formada por partidos, un partido forma parte de la federación de IU en esa región que a su vez tiene representación en el comité nacional si mal no recuerdo

    Dices que no realiza autocrítica, cuando lo que demandas es una crítica en público, y EMHO los trapos sucios se lavan en casa (auque a veces halla que airealos si huelen mal).

  3. José-Luis dijo:

    Mr P, lo que indico es que su entrada consiste en un “la culpa la tienen los otros. Los de siempre. Los de la CEDA”. Sin pararse a meditar, porque y quienes nos han llevado previamente a esta situación.

    JL

  4. jorgedioni dijo:

    En este caso concreto, nadie les ha obligado a montar un pollo territorial. Es una cosa suya, de Mas y Rajoy, y no pueden descargar la responsabilidad en nadie más. Aunque lo intentarán, seguro.

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