Por culpa de la Meseta

Hay gente que no vive, que sitúa su existencia como un bocadillo de nada entre el Gran Arrepentimiento y la Gran Frustración; es decir, entre cómo habría sido su vida si no hubieran tomado esas malas decisiones y cómo podría ser su vida si cambiaran las circunstancias actuales. Es algo que funciona muy bien para no vivir, que es una actitud muy recomendable para no tener problemas. En política, se trata de un marco mental más extendido: el Gran Arrepentimiento se transforma en lo que no hemos podido ser porque no nos dejaron, más el país perfecto que fue que la Arcadia o el Edén, y la Gran Frustración, lo que podríamos ser si nos dejaran, es más el país perfecto que será que la Nueva Jerusalén tras el Apocalipsis o la sociedad sin clases. Funciona muy bien porque centra el foco y elimina culpabilidades, como un enema cerebrovascular.

La CEDA (Confederación Española de Derechas Autonónomas) catalana ha situado el debate político en ese espacio entre el pasado y el futuro. No hemos sido lo que podríamos ser por culpa de los demás, no somos lo que podríamos ser por culpa de los demás y, cualquier cosa que pase, también es culpa de los otros. No hay que equivocarse. Se trata de un nuevo territorio que se separa de la evocación bucólica del pasado y del bucle melancólico para centrarse en la mala hostia. El arrepentimiento y la frustración son espacios íntimos a los que se les ha colocado una respuesta que siempre es inequívoca: ellos. Si no hay dinero para hacer mamografías no es porque hayamos eliminado el impuesto de sucesiones, sino por culpa de la Meseta.

Tras la manifestación, infantilmente escondida por TVE, Artur Mas se presentó en Madrid con un discurso cimentado en la superioridad moral, nos hemos cansado, igual que la Europa del Norte se ha cansado de la Europa del Sur y viceversa. Entre líneas, se leía, nosotros, que tenemos iniciativa, emprendimiento, creatividad y un fondo jansenista, protestante, para darle sentido a todo, tenemos que aguantar a estos vagos y maleantes, hijos de Carmen y Curro Jiménez. Si no hay dinero para pagar a las residencias de ancianos no es porque tengamos un fraude fiscal del 23%, uno de los más altos de Europa, sino por culpa de la Meseta.

El objetivo del discurso era embridar definitivamente la manifestación hacia la cohesión nacional que, para entendernos, quiere decir que la madre de Cornellà que no pude pagar el comedor a su hijo porque le han quitado la beca y lleva las lentejas en el tupper siente como enemiga a la madre de Leganés que no pude pagar el comedor a su hijo porque le han quitado la beca y lleva las lentejas en el tupper y, aún más, que la madre de Cornellà se sienta en el mismo barco que los miembros del Orfeó, que tienen sus cuentas en Suiza y nunca han visto un tupper. El objetivo se ha cumplido. Queda conocer la gestión de la frustración y el arrepentimiento, de la mala hostia. No suele ser fácil.

PD: Es interesante ver que lo poco que ha interesado el tema. Fuera de la CEDA, que quiere centrar la campaña gallega en las banderas, casi nadie ha prestado atención a lo que se presenta como un hito histórico.

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